Para las cinco temporadas de Six Feet Under no fue necesario un maldito cambio en los créditos, en ningún maldito detalle visual o musical de los mismos. Fíjense en ellos. Son bellos, de aura fantasmagórica. Dramáticos, poéticos, limpios pero bruscos, y oscuros:
Los créditos iniciales de las series son, casi siempre, un currote nimio y avezado. Se les suele dedicar más atención que a los de las películas. Los de Six Feet Under resumen todo lo bien que deberían el contenido de las imágenes que los acontecen a continuación. Sin embargo, no son perfectos, no. Como bien sabemos los devoradores de extras en los dvd’s, en ellos hay un plano absurdo. Unas manos sujetando un ataúd. Originalmente, uno de los dedos de una de esas manos llevaba puesto un anillo con una calavera grabada en medio. Una pequeña nota de humor negro luego pasada por alto. ¿Pero por qué coño? ¿Por qué dejar entonces el mismo plano, sin anillo ni calavera? Parece una gilipollez, pero no puedo estar más en desacuerdo con los responsables al haber eliminado estos ese pequeño gran detalle por considerarlo una gratuidad. Era un simbolismo burlesque y de una mala hostia cojonuda. Nunca nadie me va a hacer “comprenderlo”.
Para los que aún crean que, en el fondo, en el gran fondo, abismal, tanto y tan iluminado y oscuro que casi no ves un pijo, cegado por luz y oscuridad penetrantes y violentas, Nate no es el personaje central de Six Feet Under, que, en realidad, lo son todos aportando respectivos granitos de arena aquí y allá, sois unos putos desgraciados, por cabrones insensibles. Six Feet Under es Nate, y, a través de y gracias a él la serie es todo lo que es. Y no me estoy refiriendo a que todo lo que ocurre en la serie se basa en él, pero la impronta general de ésta es Nate, perfectamente direccional y definida. Los créditos saben eso mejor que nosotros. Vean si no esa camilla con el fiambre que se aleja del fondo de un pasillo, donde Nate, posiblemente espectro ya, aparece contemplando (¿que no es él? ¿que se trata sólo de alguien que ha perdido a un ser querido y se queda allí, embobado viendo cómo se llevan el cadáver? Que te follen) la patética imagen envuelto en una luz blanca cegadora, en una escena de eminencia sobrenatural clara y delicada. Un raro simbolismo que parece decir mucho con muy poco. Todo lo más, flores que se marchitan, manos cogidas que se separan y se lavan después de haber hecho un trabajo comprometido con muertos (aunque sin anillo ni calavera que valgan), que los vemos; cuervos, ataúdes, coches fúnebre, cementerios y el famoso árbol del que sus raíces surge el nombre de la serie son platos tan elaborada y explícitamente servidos que ninguna falta hace que venga yo ahora a meterte el tenedor en la boca. No estamos en clase de subnormales.
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December 18th, 2007 a las 1:55 pm
Directo y a la entrepierna. ¡Toma ya!