The last laugh es una continuación conceptual del esquema de episodio puramente jokeriano inaugurado en Christmas with the joker: una festividad (en este caso el día de los inocentes, que allá en USA se celebra en abril), un montón de highlights (la consiguiente entrada triunfal del Joker, en plena Gotham City, una persecución acuática, un duelo submarino, las bromas para introducir escenas de acción) y básicamente refennecialismo dialogado, todo referido al personaje-esbirro estrella de la función: el Captain Clown (You’ve killed the Captain Clown!, Este es el principio de una larga amistad).
A partir de aquí se teje todo el esquema más o menos evidente del episodio, pero el no tan evidente está en que la trama de la habitualmente melancólica serie se desmarca hacia un imaginario sesentero y abiertamente pulp con un desparpajo envidiable. En el fondo, Batman: The Animated Series tiene aura de definitiva en su propiedad y derecho de establecer y unir todas las largas tradiciones de Batman sin que nada suene innatural ni falto de conocimiento. Es lo que tiene la mitología y la materia de los clásicos: Shakespeare puede insuflar vida nueva al viejo teatro griego y a día de hoy seguir resultándonos moderno. Batman puede ponerse el retro con cierto aura burtoniano (el ataque de gas nervioso a la ciudad recuerda al primer film, la persecución del río puede recordar al clímax del segundo) pero su puesta en escena es radicalmente opuesta: para introducir la persecución usa el gadget-estrella de la semana, el Batbote y el Captain Clown, que se revela… ¡un robot!
Más allá de la diversión, el final es especialmente controvertido para los fans, acostumbrados a un Joker mucho más siniestro y oscuro que plenamente festivo, pero también es cierto que el tono rueggeriano no resulta molesto del todo: recordemos que los episodios más complejos (y serios) de la saga los han proporcionado villanos cuyo lado puede describir más perfectamente el carácter de su antagonista. Joker es necesario para poner de relieve lo rídiculo que rodea a todo el aura siniestra de Batman, para situarle en un terreno inverosímil en el que la sonrisa deviene mueca. Así, ese final con el Joker suplicante no es tanto una ofensa para los fans (recuerden: Harley Quinn es un regalo para todos los sentidos y Joker’s Wild una obra maestra) sino una forma de recordar a Batman su incapacidad para matar, con un sentido de la ironía que hubiera sido más recomendable para Goyer a la hora de escribir ciertas frases de su actualización del año 2005.
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December 31st, 2007 a las 11:20 am
Uno de mis episodios preferidos. Un ritmo verdaderamente épico y una de las mejorcitas apariciones del Joker.
Alvy Singer :
December 31st, 2007 a las 3:42 pm
Es una maravilla que una serie con capítulos tan atmosféricos (pensemos en mi favorito Dreams of Darkness, que remite a un todo ya directamente) sea capaz de tener un ritmo de disparates tan elevado y superior a cualquier película de carne y hueso.