La diferencia esencial entre, pongamos un ejemplo fácil, 21 gramos y Rashomon no es (solamente) la estrategia narrativa, sino que la primera apuesta por el tono de que todo depende con el cristal que se mire (sic) y la segunda siente una declarada fascinación por el modo mismo en el que las historias se cuentan.
P.O.V. (maravilloso título original que nos devuelve al cine negro… ¿recuerdan D.O.A.? ¿Ven como no me lo invento?) no es tanto un precedente de Gotham Central, estupenda serie centrada en los héroes normales que conviven con un superhéroe y con supervillano, sino con el espíritu de interrogario noir ya presente en el film de Kurosawa y que nos hace revivir cierta construcción de la ficción misma. Se tiene además la inteligencia de jugar con dos elementos vitales.: el detective Bullock siempre ha sido un personaje sospechoso, pero es la primera vez que conocemos al novato Wilkes. Aunque la decisión de que sea el otro vortice del triángulo, Renee Montoya, quien resuelva el caso resulte un tanto obvia para ir descartando lo extraño de los dos personajes, no podemos quejarnos: el villano está a la altura. The Driller, encarnado por un Ron Perlman (que también pondría voz a ¡Clayface!) sencillamente apoteósico a la hora de dar vida a personajes oscuros, como ahora sabemos.
El parecido evidente con Lothar, el supermalo de la serie de tebeos Rocketeer (homenaje ochentero a los pulp heroes, entre otros al King Of Rocket Men, serial derrochante de imaginación de la Republic) revela también una reflexión que nos lleva a Dick Tracy (cuya película fue estrenada dos años antes, igual que Rocketeer un año antes) y al expresionismo de Chester Gould, que daba siempre un trazo bello a sus personajes que estaban del lado del Bien y un trazo grueso, exagerado y casi terrorífico a sus inolvidables gángsters. Aunque sólo sea en este episodio, todos los personajes pueden ser sospechosos excepto Montoya, cuya dureza recuerda voluntariosamente hasta a Katherine Hepburn. El episodio llega a su clímax con una reflexión todavía mejor que la de su punto de partida: ninguno de nuestros narradores era el Culpable, y sin embargo ninguno de ellos nos ha dicho la verdad.
Descargas: Elink servido por Ca.Del.Te. (episodio número trece).
Creado con WordPress por eunice szpillman - Elitevisión (cc) 2007 - contacto(en)elitevision.tv