Título: Friends // Título original: Friends // País: USA // Año: 1994-2004 // Episodios: 236 // Canal original: NBC // Duración episodio: 22 min. // Creadores: David Crane, Marta Kauffman // Directores: James Burrows, Michael Lembeck, Kevin S. Bright, Peter Bonerz, Gail Mancuso, Gary Halvorson, David Schwimmer, etc. // Reparto: Jennifer Aniston, Courteney Cox, Lisa Kudrow, Matt LeBlanc, Matthew Perry, David Schwimmer // Visionador: Señor Toldo
No tengo intención de hacer aquí una introducción descriptiva de Friends relatando los pormenores cronológicos de su gestación, la trayectoria anterior de David Crane y Marta Kauffman en la HBO con Dream On, la más clara predecesora de los Retrospecters chanantes, o la contextualización de su condición de pieza clave dentro de la diversa amalgama de la cultura popular de la última década del siglo XX. Todo eso se da por tan sabido, aprehendido y asumido como los nombres de los seis personajes protagonistas, su correlación con el actor o actriz que los interpreta y el arquetipo de personalidad asignado a cada uno. Esto va a ser un estudio (ja) destinado a un público occidental que en algún momento entre los años 1994 y 2004 vio algo de televisión; por lo tanto, conoce mejor esos datos que si el sol sale por el ala sur de la casa y se pone por la terraza de la cocina o al revés.
Tampoco pienso ponerme a detallar las distintas clasificaciones y resortes de la sit-com, el género de ficción televisiva por excelencia. Eso sería más propio de una introducción a Seinfeld, la deconstructora, y además ya he cubierto mi cupo de tópicos escribiendo un texto diciendo las cosas que no se van a decir en él. Friends, como todo objeto generacional, es una serie para ser vista, hablada y despiezada desde la propia experiencia de su visión —y ya, como sería lo más deseable en un producto de masas, si puede ser desde la experiencia colectiva, pues la leche—. Y eso es lo que se va a intentar, con una pizca de imperialismo cultural y homogeneización occidental, en los análisis de cada episodio, ateniendo también en la medida de lo posible a la señalización de los tempos cómicos e identificación de tipología de gags —algo que siempre ayuda a remozar el trabajo de intelectualismo afectivo para los antiacademicistas lectores internautas, al fin y al cabo el target más directo desde la concepción de esto por su mismo formato—. Pero dejando claro que lo más importante de Friends no es la distinción que se puede establecer entre sus diez temporadas, que ellas solitas recorren el camino entero de todo personaje ficcional cuando su presencia es continuamente prolongada en el tiempo, como veremos, sino su propia condición, en conjunto, de icono pop de los 90 y referente colectivo de hasta tres generaciones, y contando que no necesitan hacer referencias a la ciencia-ficción, utilizar la palabra “género” o seguir diariamente la prensa rosa para compartir un universo de referentes ficticio común. En resumen, Friends es la serie de televisión sobre la que puedes establecer paralelismos con sus líneas argumentales o recordar gags en presencia de esa chica que te gusta, sabiendo que va a entenderlos. Todo esto, aunque estén tus amigos delante. Por si eso no les parece logro suficiente, les recuerdo algo: es el único contexto en el que escuchar With or without you de U2 no incita a salir corriendo hasta que nuestros oídos abandonen la frecuencia de las notas de Bono y compañía. Dos logros, ya titánicos, a los que, no lo duden, a lo largo de estos meses añadiremos unos cuantos más, puede que más inventivos aún.
Post scriptum: No, no he hecho ninguna referencia a la liviandad cafeinómica de la serie. Friends carga con una maldición sobre sus hexaédricas espaldas más allá de su amplia popularidad y la imposibilidad de sus intérpretes de abandonar la cárcel-icono de sus personajes en sus intentos de carrera posterior, y no es otra cosa que, al ser un producto que nace siguiendo un canon ya instaurado y mil veces testado y perfeccionado, son pocas sus aportaciones verdaderamente originales, así de primeras. El canon de la couch comedy ya lo había empezado a retorcer Seinfeld, y el café ya había protagonizado el que sí fue de verdad el Mejor Producto Televisivo de los Noventa e insuflado todo su halo de fascinación, deseo y aromático sabor amargo a toda una generación de jóvenes y adolescentes con grabadora de bolsillo. Con todo, las sirenas sin pezones de Starbucks levantan su taza más por la salud de los pijos urbanitas neoyorkinos que por la tranquila vida en un pueblín del noroeste de Estados Unidos.
Hablamos desde y para el conocimiento de causa. La cadena nacional que adquirió los derechos de emisión de Friends se ha ocupado concienzudamente de que ustedes hayan visto su primer episodio tal número de veces que da vértigo. Por si se da la inusual circunstancia de que no es su caso, en la red tienen múltiples formas de acceso al mismo (aunque no la recomendemos, también a la versión doblada) y al resto de la temporada. Esto para establecer lo importante, ahora vayamos con lo accesorio: El guión de todo canónico episodio piloto se resume en la esquemática presentación de los
En nuestro análisis del capítulo piloto de Friends ya señalamos lo poco habitual de su presentación, más centrada en dar a conocer al público los espacios y escenarios primarios de la serie que la personalidad de sus protagonistas. Es en este segundo episodio, The one with the sonogram at the end, donde ya les empezamos a conocer algo más y se fijan algunas de sus características personales que pasarían a ser definitorias e inamovibles a lo largo de los años. Una vez más, empezamos por lo básico: el Central Perk monopoliza toda la secuencia pre-créditos y empieza a establecer una
Este va a ser el primer episodio de Friends que nos permita realizar un acercamiento (analítico si quieren) no tan centrado en la narración o la sinopsis detallada, sino más detallista (que no detallado) y fragmentario (que también fragmentado). La verdad es que la fábula narrativa de The One with the Thumb no da para demasiado, por lo que parece más interesante y productivo centrarse en algunos de sus elementos aislados que podrían quedar más atenuados y perdidos si se miran desde el conjunto. Smoking Chandler. Este episodio fue emitido a finales de 1994, concretamente en la noche del 6 de
Estructuras narrativas paralelas, poco cuidado en detalles nimios de continuidad en la biografía de los personajes (la fecha de cumpleaños de Ross empieza aquí su fluctuación al servicio del gag y el recurso fácil de guión), referencias a la actualidad política estadounidense, espacios de libertad no programada en el proceso de grabación de la serie, presuntos diálogos de contenido y referencias sexuales... ¿es The One With George Stephanopoulos un episodio de Friends inusual o por el contrario uno muy básico? Les ahorraré el suspense y ya les adelanto que no estamos ante nada ni muy grandioso ni espectacular. Pero, como
Debido a la importancia tanto en términos de calidad como de trascendencia teórica para el estudio de la serie que tiene este episodio, ofrecemos un acceso más rápido e inmediato a la forma de verlo que el mero rememorarlo en la mente mientras se lee o el realizar una audaz búsqueda en Google o similar: es el click y la magia del hiperenlace. Si en la entrega anterior teníamos un episodio estructurado en torno a dos líneas narrativas paralelas que segregaban a nuestros protagonistas por sexos, The One with the East German Laundry Detergent va un paso más allá y presenta
Aunque The One With The Butt pudiera parecer un título prometedor (?), no es este un episodio que nos cause mucho entusiasmo. Hay que señalar que su momento cumbre quedó fuera del montaje final para televisión, por lo que un personaje esporádico pero regular de esos que hacen crecer muchos enteros a Friends como conjunto, Estelle Leonard, fumadora y neurótica agente de Joey, ya no aparecería hasta la siguiente temporada. Pese a encontrarse en las antípodas de eficiencia profesional del Darren Lamb encarnado por Stephen Merchant en la gloriosa Extras, Estelle también es una agente peculiar del todo enmarcada y
La NBC es la network estadounidense de referencia en cuanto a comedia televisiva. No solamente por albergar desde hace más de treinta años al legendario Saturday Night Live y, a diario, los mejores late night de Estados Unidos, su decidida apuesta por el género cómico también es evidente en las series de ficción, con un predominio absoluto de las sitcoms, algunas de ellas (con mayor o menor mérito) tan configuradoras de la historia del género como The Cosby Show, Cheers, The Golden Girls, Seinfeld, Mad About You, Frasier, Scrubs, The Office... Y Friends, por supuesto, la reina de una época
The One Where Nana Dies Twice supone un timorato acercamiento a cierto humor negro vinculado con la muerte y los funerales familiares, ya del todo codificados como cualquier otra celebración que supone la reunión de personas más o menos emparentadas por supuestos lazos sanguíneo-genéticos (que no se verían nunca de no ser porque no para de nacer, casarse y morir gente) para vestir de forma elegante y comer canapés. La paradoja del título del episodio ya indica por dónde irán los tiros en Friends: un humor muy por detrás y mucho más suave de lo que posteriormente sería explorado en
Son muchas las series norteamericanas de ambientación contemporánea a su momento de emisión que se han preocupado por integrar férreamente el calendario anual dentro de la estructura de los episodios de cada temporada, buscando una supuesta sincronía entre el momento temporal que viven sus personajes con el de los telespectadores. Cuando la trama argumental no tiene una duración ni una temporalidad fijas, como es el caso de la mayoría de las sit-coms urbanas, no hay por qué recrear ningún tiempo concreto y el hecho de que los rodajes se sucedan mientras parte de la temporada está en emisión ayuda a
¡Bienvenidos al primer episodio de Navidad de Friends! El tiempo vuela, y después de celebrar un heterodoxo Día de Acción de Gracias en el capítulo anterior, ya se acerca el momento de despedir el año (1994). Aprovechando la festiva ocasión, The One With The Monkey se va a configurar como una fantástica guía didáctica sobre usos humanos y relaciones sociales. Su primera enseñanza consiste en un muy útil patrón de actuación que recomendamos poner en práctica desde el 15 de diciembre en adelante en cada ocasión en que alguien incurra en la realización de La Pregunta: [youtube 5Gh-Z4LJ9Ik] Pero no por la
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