ELITEVISION January 1, 2010

www.elitevision.tv

  • Archivos
  • Enlaces
  • Series

The Twilight Zone por Jordi Sánchez-Navarro

Título: La Dimensión Desconocida // Título original: The Twilight Zone // País: USA // Año: 1959-1964 // Episodios: 156 // Canal original: CBS // Duración episodio: 30/60 min. // Creador: Rod Serling // Directores: Richard Donner, Christian Nyby, Jack Smiht, Don Siegel y varios. // Reparto: Rod Serling, Jay Overholts, Vaugh Taylor, Jack Klugman, Burguess Meredith y varios. // Visionador: Jordi Sánchez-Navarro

Piloto: La dimensión de la imaginación

Fecha de publicación: October 20th, 2007

Quizá cambien las tornas, pero la televisión de los últimos años se ha visto inundada de tramas complejas que abarcan enormes arcos argumentales o incluso temporadas enteras, personajes que evolucionan en formas cada vez más complejas y que interactúan de modos que dejan en ridículo, por simple, a la vida real. Los que hemos disfrutado con Lost (supongo que todos) sabemos que el debate ya no es si el arte imita a la vida o viceversa, sino hasta qué punto los demiurgos dementes que crean la buena televisión de hoy (es decir, la tele americana) son capaces de crear vidas de laboratorio que acomplejan hasta al más talentoso de los premios Nobel de literatura. Pero hubo un tiempo en que esto no fue así; hubo en tiempo en que los espectadores extraían placer, gota a gota, de pequeños sainetillos de cámara protagonizados por monstruos de la comedia, o de píldoras que, lejos de entumecer los sentidos, causaban agitación, inquietud y zozobra del ánimo. Si tuviera que elegir los dos paradigmas de cada una de la tendencias apuntadas de aquella televisión, citaría I Love Lucy y The Twilight Zone. Eso era buena televisión. Defender hoy día una serie clásica no es un acto político (es decir, no equivale al conservadurismo rampante de decir qué rollo son Lost, The Wire o The Sopranos, con su gente seria y enjuta de una infinita complejidad de carácter y comportamiento que da para escribir libros de filosofía, y qué buenas son las cosas sencillas como la tortilla de patatas o el pan con tomate y aceite de oliva). O sí; es político en el sentido en que lo es la justicia. Y de esa idea de hacer justicia nace la aventura que van a poder leer en este rinconcito de EliteVisión: la lectura atenta de todos y cada uno de los episodios de The Twilight Zone.

La creación de Rod Serling es la primera serie televisiva que encarna lo que luego ha sido el trayecto vital de la mejor televisión: la excitación inicial de los creadores ante el nuevo proyecto, el entusiasmo de la recepción crítica de los primeros episodios, la consolidación de un público fiel, las mutaciones azarosas producidas por la presión de la cadena y de los patrocinadores y, por último, la decadencia progresiva. Y, después de todo eso, la lógica coda: el culto.

twilight01.jpg

Más allá del entendimiento humano


Los hechos son los que son, y abusar de ellos se lo dejamos a los wikipedistas, pero algo hay que decir: The Twilight Zone se emitió desde octubre de 1959 hasta junio de 1964 en la CBS. Tras unos años de febril trabajo como guionista en varias series de las llamadas “antológicas” (es decir, contenedores de episodios autoconclusivos), Rod Serling vendió a la CBS un episodio piloto (The Time Element) para una serie cuyo desarrollo coherente pretendía controlar. Este piloto se emitió de forma independiente en una de aquellas series antologicas, pero su éxito sirvió para que la CBS recibiera con los brazos abiertos un nuevo piloto (Where is Everybody) que, este sí, formaría parte del nuevo programa, ya titulado The Twilight Zone. La primera temporada de la serie recolectó índices de audiencia más bien magros, pero tuvo una buena acogida crítica y ganó varios premios, entre ellos un Hugo. En las siguientes temporadas, los cambios en los patrocinadores, las propias transformaciones en la CBS y el desgaste en la relación entre Serling y el productor Buck Houghton hiceron que la naturaleza poco convencional de la serie fuera un obstáculo insalvable para un desarrollo comercial normalizado. El hiato entre la tercera y la cuarta temporada, de hecho, marcó un punto de inflexión definitivo: los episodios pasaron de durar media hora a alargarse hasta la más estándar duración de una hora, sin que por ello mejoraran sus resultados comerciales (los creativos era evidente que no iban a mejorar con el cambio). La quinta temporada supuso el retorno a la duración inicial y también el deterioro definitivo del proyecto. Cuando, a principios de 1964, la CBS anunció que no renovaría una sexta temporada, Serling, en lugar de hundirse, respiró aliviado y emprendió nuevas aventuras igualmente revolucionarias. En sus cinco años de vida, The Twilight Zone había alojado bajo el mismo techo a grandes realizadores (tanto a glorias de Hollywood del tipo Mitchell Leisen, como a Robert Altman o Ted Post), a todo tipo de estrellas (¡desde Buster Keaton hasta Lee Marvin!) y a grandes guionistas como Charles Beaumont y Richard Matheson, que complementaron el trabajo de Serling con algo más que competencia profesional (a lo largo de los análisis ya tendremos tiempo de temblar con los guiones de Matheson).


vlcsnap-265459.jpg

Rod Serling, el jefe de todo

Esta intro no seria completa sin explicar mi propia relación con el programa. Comenzó como la de casi todos los miembros de mi generación, con el estreno de la película que en 1983 Steven Spielberg y John Landis produjeron y codirigieron con Joe Dante y George Miller. El largometraje recuperaba algunos episodios míticos, pero lo más interesante era que incorporaba un prólogo que era todo un metacomentario sobre el culto a la serie. El cinéfilo apenas adolescente que era yo tenía que saber más: ¿qué era esa serie que había marcado la vida de los que estaban marcando la mía?. Con el tiempo, pude acceder a los pases nocturnos que la televisión autonómica catalana programó a lo largo de varios veranos, y fui recolectando pacientemente episodios. Pero entonces ya había leído mucho sobre la serie, y el entusiasmo dejó paso a una cierta frustración cuando supe que jamás vería la serie entera: TV3 programaba sólo el paquete de episodios que se había sindicado, por lo que jamás podría ver los capítulos de una hora de la cuarta temporada, ni tampoco la celebrada adaptación del cuento de Ambrose Bierce An Ocurrence at Owl Creek Bridge, que, en realidad, era un cortometraje de producción francesa premiado en Cannes en 1962 que había sido transformado en episodio de la serie mediante una introducción de Serling y un remontaje. Pero ahí estuve, al pie del cañón, robando horas al sueño para grabar en vídeo la serie en su orden de emisión. Si existe eso que llaman la “educacion sentimental”, Serling fue uno de mis maestros.

Analizar, hoy, The Twilight Zone es volver a un tiempo en que se creaban historias audiovisuales sobre astronautas sin que nadie hubiera visto cómo era un astronauta de verdad; es volver a un tiempo en que se podía decir “Existe una quinta dimensión más allá de lo conocido por el hombre” y dejar al público boquiabierto; es volver a recordar la sintonía más espeluznante hasta la llegada de la tonadilla de X Files. Es, en suma, volver al principio de la tele pop. Por fin, podré pensar con calma, junto a los que me vayan leyendo, qué tenía esa serie que marcó la vida de los que marcaron la nuestra.

twilight3.jpg

Astronautas de los de antes

Todos los posts de The Twilight Zone



S01, EP01 - Where is Everybody?

Estamos ya tan acostumbrados a analizar la televisión desde la mirada resabiada que hemos desarrollado la propensión a contemplar la tendencia hiperconsciente e intertextual de la televisión actual como si fuera la propia naturaleza del medio. El paradigma de la convergencia en la cultura mediática ha arraigado con tal fuerza en nosotros, como espectadores y críticos necesariamente posmodernos, que nos cuesta entender que, en un momento dado, la televisión fue un invento tecnológico que introdujo formas de entretenimiento (y pensamiento) radicalmente nuevas. Lejanas quedan ya algunas aportaciones visionarias, como la que el sociólogo británico Raymond Williams hizo en 1972 en

seguir leyendo >>


S01, EP02 - One for the Angels

En el segundo episodio de The Twilight Zone, Rod Serling pone una nueva carta sobre el tapete de juego. Si en la primera entrega habíamos visto cómo la serie desplegaba una reflexión en clave de ciencia ficción sobre ciertos temas de la agenda social, en esta segunda, The Twilight Zone se adentra en los auténticos dominios de lo desconocido, lo sobrenatural, con un relato sobre la incursión de lo fantástico en la vida cotidiana. One for the Angels se enmarca en la tradición de los cuentos sobre la inevitabilidad de la muerte —un tema que por obvio que parezca, no

seguir leyendo >>


S01, EP03 - Mr. Denton on Doomsday

Si hay un motivo poderoso en orden narrativo universal es la caída en desgracia de los dioses o los héroes. Una de las enseñanzas básicas de la mitología es que tanto dioses como los héroes se comportan movidos por sentimientos y emociones muy próximas a las de los comunes mortales (si bien, no lo olvidemos, los héroes encarnan los ideales construidos socialmente por los patriarcados de turno). Por grandes que sean sus poderes y hazañas, sus corazones están emponzoñados con los mismos venenos que infectan las almas de los seres normales: envidia, ira, soberbia, rencor... Por tanto, verlos caer en

seguir leyendo >>


S01, EP04 - The Sixteen-Millimeter Shrine

Nota: Buena parte de esta entrada de Elitevisión son fragmentos citados directamente de mi ensayo La inteligencia de una máquina depredarora. Tecnologías y estéticas de la visión, el pensamiento y la realidad virtual en Arrebato, publicado en Arrebato… 25 años después, Valencia, Ediciones de la Filmoteca, 2006. Se da la circunstancia de que cuando escribí sobre Arrebato tenía en mente el episodio The Sixteen-Millimeter Shrine de The Twilight Zone; y ahora que quiero reflexionar sobre el citado episodio, acudo a algo que ya escribí sobre la película de Zulueta. En el tercer episodio de The Twilight Zone, The Sixteen-Millimeter Shrine, Barbara

seguir leyendo >>


S01, EP05 - Walking Distance

El quinto episodio de The Twilight Zone, Walking Distance, cuenta con el mismo equipo creativo que el primero de la serie, Where is Everybody?: Rod Sterling al guión, Robert Stevens a cargo de la dirección y Bernard Herrmann a la partitura. Aunque no existe un acceso fácil a los datos de producción que demuestren tal cosa, no es descabellado pensar que ambos episodios se realizaran al unísono, pues, además de equipo creativo, comparten cierto aire de familia en el uso de espacios (tanto interiores como falsos exteriores) y en el punto de partida dramático: un hombre llega a un pueblo,

seguir leyendo >>


Creado con WordPress por eunice szpillman - Elitevisión (cc) 2007 - contacto(en)elitevision.tv