Título: UFO // Título original: UFO // País: UK // Año: 1969-1971 // Episodios: 26 // Canal original: BBC // Duración episodio: 50 min. // Creador: Gerry Anderson // Directores: Gerry Anderson, David Lane, Ken Turner, Alan Perry, David Tomblin, Cyril Frankell // Reparto: Ed Bishop, Michael Billington, Gabrielle Drake, George Sewell, Grant Taylor, Wanda Ventham, Peter Gordeno, Dolores Mantez // Visionador: Pussy Galore

Todo comenzó durante el almuerzo de un día cualquiera hace ya cuatro o cinco años. Mi compañero Martin y yo decidimos bajar a la cantina a por un bacon roll, enfrascados como estábamos en una conversación sobre series de television. Martin iba a jubilarse pronto y cuando no trabajaba, bebía vino sin medida, lo que le provocaba un humor de perros y posturas radicales y apasionadas en sus opiniones. Comentamos The Prisoner, Dr. Who, Los Vengadores y otros clásicos británicos cuando se le abrieron los ojos, y como quien está a punto de revelar un secreto, dijo: “Oh! Y UFO!”. Me hizo gracia porque pronunció U-FOH en lugar de cada letra por separado, U.F.O. Yo conocía la serie de oidas, pero nunca había tenido el placer de ver si quiera un clip. Recordemos que estamos en la era pre-youtube.
Al día siguiente, Martin vino a trabajar con esa sonrisa inocente y cómplice y tres videos bajo el brazo para mí: “Ya me dirás qué te parece”. Lo cierto es que me enamoré de ella con solo escuchar la melodia principal de Barry Grey y ver la estética de los setenta, en la que el futuro es de luces de colores y uniformes plateados. Los primeros episodios me gustaron, y conforme avanzaba el visionado mi entusiasmo aumentaba. El motivo, ahora estoy convencida, fue y sigue siendo el factor incertidumbre. UFO no es una serie de ciencia ficción al uso. Tampoco es un drama. UFO no es un programa infantil, pero tampoco es para adultos. Los personajes a veces contradicen sus principios, otras veces son lo único que tienen. Plagado de discordancias e incoherencias, sentí que por fín había encontrado algo en lo que reconocerme, una serie transcurrida en tierra de nadie.

El argumento es sencillo y efectivo. Estamos en el futuro año 1980 y vivimos una guerra secreta contra aliens invasores. Una organización llamada SHADO (Supreme Alien Headquarters Defense Organization) es la encargada de evitar la llegada de platillos volantes a la tierra, asi como de la discreción al llevar a cabo tales tareas; el gobierno ante todo quiere evitar el pánico social, para lo que las bases se hallan en lugares alejados del ojo humano. Por un lado está la base lunar supervisada por chicas con pelucas violáceas que cuenta con un satélite móvil encargado de disparar contra posibles ovnis. Por otro está la base terrestre, camuflada en los estudios de una productora de cine, al mando del líder de la operación, el comandante Ed Straker. Y por último están los Skydivers, aviones y submarinos a la vez, y los tanques terrestres. Todo este despliegue militar para acabar con los extraterrestres antropomórficos de piel verduzca que pretenden traficar con órganos humanos. Su talón de Aquiles es la presión atmosférica de nuestro planeta, que solo pueden soportar 48 horas antes de perecer asfixiados.
Todo esto tiene una razón de ser. La dispersión narrativa y desdibujados límites genéricos es en parte causa de la variedad de directores que se hicieron cargo de cada episodio. El secretismo de la misión reflejó los temores de que la NASA encubría relevantes hallazgos sobre la vida en otros planetas justo después de la llegada del hombre a la Luna. También concedió a los creadores una mayor flexibilidad y un pretexto para no dotar los escenarios exteriores de artilugios más sofisticados fuera del alcance del apretado presupuesto. Sin embargo, podían recrearse en el diseño de naves, un terreno en el que Gerry y Sylvia Anderson ya tenían la categoría de maestros (véase Capitán Scarlet). Colocar la oficina central en unos estudios de cine les ahorraba engorrosos trayectos en coche, ya que utlilizaron el mismo edificio de la MGM. En cuanto al robo de órganos, solo tenemos que recuperar el impacto que supuso el primer transplante de corazón en 1967.
Esta introduction debería ser suficiente para que los no familiarizados con la serie sean conscientes de que no estamos ante una ciencia ficción sesuda y compleja, más bien lo contrario. La representación del mundo en 1980 es ya de por sí algo insostenible. Debieron de pensar: “¡Si hemos aterrizado en la luna, en diez años ya tendremos bases!”. Los coches conducen por la derecha, debido a la creencia de la época a que las islas británicas se unirían al resto del continente en el sentido de la circulación.
Sobre este contexto futurista, los argumentos se aderezan con drama y algo de suspense, pero siempre adelantándose con sutilidad a su época. Veremos drogas, adulterio y gore primitivo, tan ingenuo y bien intencionado como Martin el día que me trajo los videos.
When the moon is in the Seventh House And Jupiter aligns with Mars Then peace will guide the planets And love will steer the stars Hair-Gerome Ragni, James Rado y Galt MacDermot Desnudos, drogas y rock and roll llegaron a Londres en 1968 amalgamados en un musical que se tomó muy en serio la abolición de la censura en teatro. Hair no podía pasar inadvertido. Este cambio no nos viene por sorpresa, la década de los 60 ya nos empezaba a anticipar los destellos de la insinuación femenina, la frivolidad y el easy listening, y quién puede resistirse a la tonta estética de James Bond
El primer día de clase de una nueva asignatura, la materia es sencilla y aclaratoria y si el profesor sabe cómo mantener el alumnado interesado, incluso divertida. Identified es el primer episodio de U.F.O., y el único escrito y dirigido por Gerry Anderson, no sólo un buen profesor, sino un maestro impartiendo una didáctica clase de ciencia ficción. Como educador experimentado, Gerry nos lleva de paseo por la Edad de Oro del género, y para su piloto se inspira en los retratos de la raza humana amenazada por fuerzas del espacio exterior como The Man From Planet X, Fiend without
El eterno conflicto: fe o ciencia, pasión o responsabilidad, amor o deber. En algún momento de nuestras vidas nos hemos debatido entre la fidelidad a nuestras obligaciones y el impulso de nuestros corazones. Marco Antonio y Cleopatra, Dido y Aeneas, Buffy y Angel, Spider-Man y Mary Jane fueron víctimas de la dicotomía con varios resultados. Pero lo que está claro es que siempre, ante tal situación hay que elegir, nunca nadie sale exitoso en ambos terrenos, uno de ellos prevalece. Computer Affair rescata esta disputa con una sola finalidad: La de mostrar el carácter tajante de Straker, hombre que no se
Proteger a nuestros queridos puede llegar a convertirse en una obsesión. Y por esa causa, hasta la persona con más principios sería capaz de traicionar a una nación entera. O al mundo. Incluso el recién nacido monstruo de Frankenstein fue consciente del poder que se obtiene al amenazar con dañar allegados, y utilizó su fuerza para agenciarse una compañera. Ni siquiera le hizo falta llegar a la violencia, ni raptar ni chantajear ni agredir, sólo su palabra le valió para conseguir lo que quería. En cine, la mejor forma de narrar esto sin abandonar el marco de la ciencia ficción
Things are not always what they seem to be – Dr. Jackson Dice la sabiduría popular que las cosas rara vez son lo que parecen. Así, a primera vista, cualquiera pensaría que este episodio sirve para introducir el personaje de Paul Foster, pero un análisis más profundo puede llevarnos a la conclusión de que en realidad responde una pregunta que cualquier seguidor de la serie se ha planteado alguna vez: Cómo es posible que nadie en el planeta tierra se haya dado cuenta todavía de que el gobierno encubre ataques alienígenas? Al espectador avispado este episodio, colocado en el quinto lugar le
En el género bélico existe una constante en que los soldados que defienden bandos contrarios pueden llegar a mantener una relación de mutua ayuda, siempre y cuando de ella dependa su supervivencia. UFO esconde, tras su máscara de ciencia-ficción picantona, una historia de guerra contra invasores extraterrestres, y en este campo de batalla nos encontramos en el episodio Survival; al fin y al cabo, no todo va a ser drama y meteoritos, estamos en guerra y todo vale. Tras un ataque a la base lunar en el que el empleado de SHADO Bill Grant perece, toda investigación apunta a que un
Las órdenes siempre vienen de los que más lejos están de la línea de fuego, de los que descansan sus posaderas sobre sofás tapizados de cuero y apoyan sus codos en mesas de madera de raíz y fuman Habanos despreocupadamente. Poco se aprende del conflicto desde oficinas de paredes de gotéele y lámparas de araña. La injusticia de la jerarquía es el tema de fondo de Conflict, un episodio que de forma sutil critica la estructura militar vertical y el despotismo ignorante de los mandos. Straker está al mando, pero como jefe se mantiene cerca de sus subordinados y a pesar
Hay veces en las que uno es compañía y dos son multitud. Especialmente si de lo que se trata es de la gestión de un territorio, si hay dos poderes opuestos pasa como con las fuerzas de seguridad españolas según mi vecino Manuel, tantos nacionales, tantos civiles, y unos por otros y la casa sin barrer. Esto, claro está, en el mejor de los casos, en el peor los unos culparán a los otros de cualquier problema que surja y en definitiva, la responsabilidad quedará en la frontera. Dalotek Affair comienza con una entrevista televisada al Dr. Frank E Stranges (sí,
Pongámonos en el lugar de un marciano. Si tuvieran la posibilidad de elegir un lugar en la tierra en el que aterrizar, ¿dónde sería? Los Anderson eligen el caserón de una anciana irlandesa, dejando así claro las fuentes tradicionalistas de las que se han alimentado; como británicos de orgullo y educación, no le negarían un té con biscuits ni a su peor enemigo. La figura de la anciana tenaz es utilizada en el cine británico, aunque su rol es normalmente cómico. Ealing Studios recurrió al estereotipo en varias ocasiones, siendo la más memorable The Ladykillers (Alexander Mackendrick, 1955). De nuevo, una
Un episodio de su época. La ciencia ficción ofrece el ambiente más adecuado para el final de los sesenta, con guateques minifalderos y alcohol, rock y homoeroticismo. Entre todas las aleaciones posibles de elementos dispares (zombis y nazis, vampiros y icebergs, ratas gigantes y el oeste) los aliens y la psicodelia forman una pareja razonablemente hermosa, si bien esta última resulta una novia un tanto nihilista. Foster es el personaje comodín de las series, utilizado por los Anderson para representar diversos conflictos desde crisis emocionales, dudas varoniles hasta, como en este caso, las repercusiones del exceso de vida nocturna. La razón
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