Hay dos reglas básicas sobre resolución de crímenes en el universo EliTeVisión. La primera implica que si vas a dar una fiesta, en ningún caso debes invitar a una anciana aficionada a desenmascarar asesinos en su tiempo libre (a no ser que realmente odies a todos tus invitados). La segunda garantiza que si pides ayuda a Mulder y Scully para aclarar un misterio, no importa lo prosaico que pueda parecer en un principio, acabará siendo un Expediente X.
Decenas de anfitriones en todo el mundo han aprendido por las duras la primera lección, y con el de este episodio son ya dos los incautos agentes del FBI que ven cómo sus investigaciones pasan de complicadas a directamente demenciales tan pronto como se les ocurre involucrar a Muscully en ellas. El primero fue Tom Colton en S01, Ep02 - Escurridizo, en busca del hígado perdido, y en esta ocasión es Jerry Lamana, un antiguo compañero de Mulder, quien se presenta con un simple caso de asesinato y termina yéndose al infierno en un ascensor descontrolado, cual Harry Angel on speed, tras la intervención del inexcusable monstruo-de-la-semana. Que no es Satán, me temo, sino… ¡un Ordenador Maligno!

¡Maligno!
Y quiero decir Maligno. Su primera víctima es el director de la compañía, que pretende cancelar el proyecto, y también intenta matar a Scully cuando ésta se dirige con Mulder a introducir un virus en el sistema para acabar con él. En ambos casos el C.O.S. (Central Operative System) podría alegar defensa propia ante un hipotético tribunal roboto, explicar su comportamiento a través del instinto de autoconservación que caracteriza a todos los animales… pero eso lo situaría sólo al nivel de los irracionales. Es el asesinato de Lamana, entre el “por si acaso” y el “porque sí”, el que lo coloca un escalón más arriba (o más abajo): justo a nuestro lado. Tampoco descubro nada si digo que el referente más claro de este episodio es 2001: Una odisea del espacio, donde la aparición de la inteligencia —en el hombre, y en la máquina— también iba asociada a la manifestación de instintos asesinos (y a la larga, autodestructivos, según la teoría expuesta por Arthur Koestler en su libro de 1967 titulado… The Ghost in the Machine).
El gran problema del capítulo es que, para estar protagonizado por un ordenador, parece escrito por alguien que nunca ha manejado uno. La cadena de despropósitos tecnológicos que cruza la pantalla es aún más larga que en S01, Ep03 - Enlace, que también tenía lo suyo, y acaba centrando la atención de cualquier usuario medio de la época muy por encima de la trama, no digamos ya de posibles lecturas filosóficas. No voy a extenderme en el tema porque me aburre, pero aquí les dejo un pantallazo del ordenador de Scully en pleno ataque remoto del C.O.S. para que ustedes lo flipen.

COS versus DOS: echo FIND!
Scully’s Got an Appendix: Scully Spelucá II.
El traicionero golpe de viento que sacudió a nuestra Dana en S01, Ep05 - Sombras se queda en nada comparado con lo que la pobre mujer tiene que pasar aquí, cuando el Ordenador Asesino intenta hacerla pulpita empujándola hacia las aspas de un Ventilador Asesino. La Scully Crazy Bitch acaba con él a balazos y salva el día, pero no puede evitar salir de la refriega con unos Pelos Asesinos.

“La próxima vez te metes tú por los conductos de ventilación”
Y un aviso para fetichistas: cuando Mulder y Scully visitan al empollón responsable del C.O.S. para hacerle unas preguntas, éste les pide que se quiten los zapatos antes de entrar en su casa. Una oportunidad de oro para ver (muy de lejos, eso sí) los piececitos sagrados de Scully.
EXEQUIS (Deposiciones apócrifas ESTA VEZ NO extraídas de la publicación del mismo nombre).
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June 18th, 2008 a las 11:25 am
“los piececitos sagrados de Scully”
Andrés, el mundo le debe mucho, sobretodo a su oriental inclinación a dar importancia a los pequeños detalles.
Andrés HH :
June 18th, 2008 a las 2:48 pm
¿No fue Teresa de Jesús quien dijo que ahí es donde está el Diablo? (¿O fue John Constantine?).