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Futurama - S01, E06 - Por un puñado de anchoas

Noel, February 18th, 2008

“CARGANDO…”

1. Ahorro a largo, largo, largo plazo: De algún modo, todo estaba en la EC, porque este es el segundo episodio consecutivo en el que podemos rastrear ideas básicas provenientes de Weird Science. En concreto, la historieta Una inversión de futuro (WS 13, mayo/junio de 1952), con guión de Bill Gaines y Al Feldstein, ya presentaba la idea de la cuenta de ahorros que crece exponencialmente gracias a los intereses acumulados a lo largo de los siglos, curioso mecanismo que lleva a Fry a convertirse en un hombre rico de la noche a la mañana. Otro posible punto de partida para A Fishful of Dollars (título que hace referencia a las casi extintas anchoas que Fry adquiere a precio de oro) es aquel episodio de Enano Rojo en el que Lister, también a través del truco de la cuenta de ahorros milenaria, se convierte en único propietario de prácticamente todo el dinero existente sobre la faz de la Tierra. En los tres casos, los protagonistas acaban descubriendo que el dinero (y, especialmente, las formas fáciles de ganarlo) no da la felicidad: la pareja de amantes de Una inversión de futuro mata accidentalmente a todos los habitantes del futuro por culpa de un resfriado común, Lister tiene que hacer frente a las consecuencias de dejarse encendida la luz antes de abandonar nuestro planeta y Fry descubre que el esqueleto de Ted Danson y los robots peleones de los 70 no son nada comparados con la felicidad que da compartir unas preciadísimas anchoas con sus amigos, uno de los cuales contribuyó a su extinción.

Esto y el esqueleto de Ted Danson

2. La cara entrañable del Mal: Como era de esperar, el megacapitalismo de rostro amable ha ido refinando sus tácticas a lo largo de las décadas, hasta llegar al extremo de utilizar la imagen de nuestras abuelas para esclavizarnos (comercialmente hablando). Mamá es la gran villana recurrente de la serie, con unas similitudes con Darth Vader (o con el Emperador Palpatine) más que evidentes desde el primer momento: ella sería la personificación del malvado imperio que pretende destrozar/absorber/quizá ambas a la pequeña nave de Planet Express, o sea, al negocio independiente/rebelde dentro de un panorma que tiende a la uniformidad y a la centralización total (por no hablar del control absoluto de un consumidor que ya no puede ni soñar sin someterse al bombardeo publicitario). Dejemos de lado la naturaleza polisémica de todo esto y centrémonos en lo que nos interesa: los secuaces de Mamá. Cortados por el mismo patrón que Los Tres Chiflados, Walt, Larry e Igner nos van a dar momentos de oro puro a lo largo de las próximas temporadas, así que no conviene perderlos de vista. Al fin y al cabo, es posible que sean las únicas personas del futuro que consideren a Fry (y cito) “una mente maestra del más alto nivel”.

Un 10% más de amor que la competencia

3. Vives en el pasado: Lo retro como concepto eminentemente chorra no sólo es uno de los motivos fundamentales de la serie, sino la clave secreta para analizar este episodio. Fry se ve con la suficiente cantidad de dinero en su poder como para hacer algo noble y altruista, pero esa no es su primera opción, sino la gran lección del final del episodio. No, su primera opción es una muy distinta, pero muy familiar para todo nuevo rico que se precie: de algún modo, Fry utiliza su dinero para adquirir nostalgia, o para recuperar esa parte del pasado que le han arrebatado mientras estaba en hibernación criogénica. El edificio de apartamentos del siglo XX (así como la manera que tienen las gentes del siglo XXXI de reaccionar ante él) es el ejemplo más diáfano de la futilidad de concebir una fortuna como un ticket para viajar al pasado: el James Gunn de El coleccionista de juguetes (2000) ya nos advirtió de que el precio por recuperar objetos proustianos puede ser increíblemente caro, en términos que trascienden lo puramente monetario. La vuelta de tuerca genial que introduce este episodio es la pregunta de si la actitud de Fry no será la más inteligente (o la más libre y a contracorriente) en una sociedad tan atrozmente consumista que se introduce en el inconsciente de la persona para estimularle a comprar calzoncillos, dando así con una manera de rentabilizar el ancestral miedo onírico a quedarse desnudo en público.

Esta manera de viajar simbólicamente al pasado se complementa con un simulacro de viaje real, el orquestado por Mamá para que Fry crea que vuelve a encontrarse en un tiempo en el que las anchoas se podían adquirir en la tienda de la esquina. Sólo seis episodios, y Futurama no sólo es ya plenamente consciente de que ha forjado una mitología propia y tremendamente original, sino que ya se permite el lujo de referenciarla (volvemos, de alguna manera, a la pizzería que vimos en el piloto, y no será la única vez). Por supuesto, en este falso viaje al pasado no podía faltar la referencia pop (o cultural), que la serie concibe como la más fiable seña de identidad de una época. En otras palabras: nada simboliza mejor (para Fry al menos) los años noventa que Pamela Anderson.

Interactuando con lo retrol

La referencia de la semana: La idea de destruir la Mona Lisa no es patrimonio de Fry y Leela, sino que ya estaba presente en The Smile (1963), relato de Ray Bradbury en el que el Arte se postula como la única vía posible para reconciliar al ser humano con su pasado. El otro gran destructor de cuadros que viene a la cabeza (aunque lo suyo era una versión tan refinada de vandalismo que, de algún modo, se podría considerar arte moderno) es el Jack Nicholson de Batman (1989). Creemos que a Fry le hubiera gustado la idea de acompañar sus actos con Prince

Suerte que Fry no tuvo ocasión de leer El Código Da Vinci

El benderismo de la semana: “De hecho, creo que lo mejor será que me ponga un monóculo”. No hay duda de que el robot es un amante de los clichés cuando se trata de ser rico y aparentarlo.

El cartoon de la semana: Betty Boop’s Crazy Inventions (1932), o los Fleischer ironizando sobre los avances tecnológicos de su tiempo. Su conexión con la serie es tan clara que resulta extraño que no lo hayamos visto hasta el sexto episodio. ¡La mazorca de escribir! ¡Dibujos animados fumando! ¡La bisabuela de la máquina de desayunos de Pee-wee Herman!

Descargas: En TV Links se ve en el momento (aunque, como saben, puede ser eliminado en cualquier momento… incluso mientras leen estas líneas). Pasen por Vagos.es y similares para descargarlo.

4 comentarios en “S01, E06 - Por un puñado de anchoas”

    El mensajero espacial :

    La escena en que Fry se desmaya en la oficina bancaria al descubrir que es rico es una de mis momentos favoritos de la serie.

    ¡Me encanta este capítulo!


    Ñbrevu :

    Como fric de las matemáticas puedo constatar que el dinero que le dicen a Fry que tiene en su cuenta es bastante exacto. A mí, de este capítulo, me da la risa tonta cuando veo la subasta en la que Fry puja con “un gritón de dólares”.


    Throin :

    A mi me produjo escalofrios fue pensar que dentro de 1000 años Bisbal será música clásica.


    tacho :

    Cierto Ñbrevu, el momento del gritón de dolares es sublime, sobre todo por la reacción que provoca en el resto de la sala. Gran análisis de nuevo, sr Noel.


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