Otro sketch procedente de CKY, responsable de que los primeros episodios de Jackass se compongan de stunts cortísimos, en algún caso de raíz prácticamente abstracta como este, y aún alejados de los refinados experimentos en sadismo e insensatez en los que se convertiría la serie. Para muchos de sus fans, sin embargo, estos primeros episodios tienen una frescura adolescente que luego perdería la serie, pero eso es porque posiblemente, esos fans lo que tienen en mente es un Jackass más similar a CKY que al propio espíritu de Jackass, mucho más refinado y complejo que una simple hostia.
Una simple hostia como esta, de todos modos, no es una hostia cualquiera. Bam Marguera lleva solo en este primer episodio unas cuantas que le convierten, indiscutiblemente, en un bochornoso príncipe del autocastigo adolescente. La gratuidad y contundencia de esta que nos ocupa, de una generosidad prácticamente sin límites hacia el espectador que puede contemplarla una y otra vez solo para divertirse, hace de Bam todo un icono. Observen como, tras la firme hostiaza, se sienta en el borde del colchón como recuperando una sensatez de adulto durante leves microsegundos, agarrándose la cabeza adelante y atrás, preguntándose qué está haciendo con su vida. Ese golpe, amigos, es metafísica de la castaña pilonga, es todo lo que debería ser el momento más álgido de la vida de un adolescente.
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