Siempre fieles a nuestra perspectiva, el programa de esta semana tiene el mejor invitado posible. La estrella de esta noche es Joel Grey, un actor que recibió repetidos premios por ser el mejor secundario en Cabaret: uno en 1967, por la versión en teatro, y otro en 1972, por la versión en celuloide. Pocos actores han logrado recibir esos premios por un mismo papel, pero lo que a nosotros nos interesa se condensa en tres palabras mentadas: cabaret, estrella y secundario. Que, conforme a lo expuesto hasta hoy sobre la serie, ofrecen una exposición de cuerpo presente de los objetivos del programa.
El espectador del momento sabe a qué se debe la fama de Grey, y Los Teleñecos juegan con ello hasta el paroxismo. Es el elemento ideal para seguir atacando el café cantante. Para arrancar, Gustavo nos pone en situación: “¿Verdad que les gustaría ver 4000 pájaros carpinteros en un baile aéreo mientras 86 gorilas y 24 elefantes bailan el Hada Golosina del Cascanueces de Tchaikovsky? Pues olvídenlo: hoy tenemos a Joel Grey”. Hoy tenemos, in person, la representación del cabaret.
El espectáculo empieza acudiendo a un clásico imbatible: Comedy Tonight, una canción que tiene su origen en el musical A Funny Thing Happened on the Way to the Forum y que se ha conservado en la voz del actor Zero Mostel gracias a la adaptación al cine del musical, que en los países anglosajones se llamó igual que la obra de teatro, pero que en España conocimos con el extraño título de Golfus de Roma. Este tema, Comedy Tonight, se convirtió en un himno entre la gente del espectáculo. Una canción que entonaban con el espíritu de “el show debe continuar”. En esta adaptación de Los Teleñecos, los que hacen la broma son los monstruos, que se dedican a secuestrar payasos y a bombardear ciudadanos mientras ellos se divierten, una escena que nos recuerda fácilmente a la invasión de bromistas monstruos del averno en Pesadilla antes de Navidad. El número tiene más ritmo de lo habitual. Desde el palco, nos apostillan, desde la perspectiva del arrojador de tomates:
- Parece que el show de hoy va a ser más rápido de lo acostumbrado.
- Igual les han dicho que es más difícil acertarle a un blanco en movimiento.
Intervalo humorístico: Fozzie prueba con la rana su nuevo número. Chistes a la carta. Dices una frase y Fozzie hará un chiste relacionado. Desemboca en el chiste más cansino del humor norteamericano: Take my wife. Se lo explico. Take my wife se puede presentar en contexto como significando “por ejemplo, miren a mi mujer” o “mi mujer, por ejemplo”. A esto, los americanos le añaden una pausa y lo cierran con la palabra “please”. En ese momento, el contexto dicho antes se derrumba y la nueva frase es “llévense a mi mujer, se lo suplico”. Ese “Take my wife… please” es una disciplina del humor en sí mismo. Las dos mil primeras veces probablemente tuvo gracia, pero es a fecha de hoy el símbolo del humor que hay que rehuir. Y también lo era en la fecha de este encuentro entre Gustavo y Fozzie. Tras ver cómo toca fondo la rana le dice “el número tiene posibilidades. Trabájalo un poco… pero solo”. Después, el baile con one-liners por el que siempre hemos pasado de puntillas, como haremos hoy. Pero vale la pena decir que Piggy intenta seducir a un cerdito, bailando morro con morro.
Es el momento para nuestra estrella, que va a hacer, no podía ser de otro modo, un número de café cantante. Estrictamente. Actuando entre las mesas. Materializando por completo el modelo que pretenden presentar con el invitado. “Estoy encantado de actuar en este night club: el Muppet Cabaret”. No podía ser de otra manera: Joel Grey canta el tema principal que le ha traido aquí: “Wilkommen- Bienvenue- Welcome to Cabaret”. Grey subraya: todo es hermoso: las bailarinas, la orquesta… “si tus estándares no son muy altos”. El juicio desde el palco:
- Otra estrella en la tradición del gran Boris Klinger.
- ¿Klinger? Idiota, ese fue el peor performer que ha subido jamás a un escenario.
- Eso crees tú, pero a su última actuación acudieron 2000 personas.
- Si: la mitad trajeron el alquitrán, y el resto trajeron las plumas.
Fozzie desengrasa repitiendo su nuevo número en backstage, antes de una entrevista Gustavo-Grey. La Rana saca en la presentación todos los datos de su biografía y cierra con la pregunta “¿Por qué no nos cuentas algo de ti?”. Grey responde: “No has dejado nada de lo que hablar”. Gustavo zanja: “Vaya invitado aburrido”. A esto le sigue una pieza que aparece en la mayoría de vinilos de Los Teleñecos: el tema Pachalafaka -en España decían Pachalapaka- que significa te quiero en un falso turco. Un rajá se lo canta a una bailarina cubierta con un velo, tras el cual se oculta un bigotón, en una versión apeluchada de Juego de Lágrimas. Luego, más Fozzie, que se enfrenta al silencio de Gustavo y Piggy. Gonzo y Grey hacen un dúo en el que las frases hechas toman cuerpo; completamente olvidable.
Fozzie por fin prueba en escena los chistes a la carta. Desde el palco, le proponen hacer un chiste con “ameba”. El resultado es un desastre, pero es que Waldorf y Statler tampoco saben qué significa Ameba. Nonsense y a otra cosa. Exactamente, al sketch Sherlock Colmes y el caso de las pistas que desaparecen, interpretado por el perro pianista Rowlf y la cerdita Piggy. En él, un monstruo se come todas las pistas del crimen, incluida a Piggy. Rowlf Holmes sentencia: “Si no hay pruebas, y el mayordomo no ha sido, y yo no he sido, el asesino tiene que ser usted, Watson”. Watson también se va por el gaznate del monstruo, y viene la filosofía profunda: “Si no hay pruebas y no hay asesino, no hay crimen”. Y entonces la víctima estornuda. Eso es metalenguaje.
Todo lo anterior ha sido preparación para el gran momento de cierre. El momento de Gonzo, que Gustavo presenta diciendo que es un número único y que “si hay suerte, no lo volverá a ver nadie”. Se equivoca. El número de Gonzo consiste en destrozar a martillazos un coche al ritmo del Coro de Zíngaros de la ópera de Verdi Il Trovatore –que se desarrolla en España, en la torre de la Aljafería, en Zaragoza-. La innovación de Gonzo recibe el habitual abucheo y de nuevo debe abandonar la actuación al poco de comenzar. Pero este número sería, años después, el número estrella del grupo de teatro La Fura dels Baus, y de muchas performances de galería artística moderna yeyé. El abucheo que recibe no es el habitual del público que no quiere ser engañado con lo de siempre; esta vez es el abucheo que sufre el que se avanza a su época. La vanguardia de trapo pulsó, por casualidad pero con fundamento, las vanguardias ochenteras.
Pero el estrambote se produce cuando Grey (¡el cabaret encarnado!) sale a escena a decirle a Gonzo que eso es una mierda y que lo que tiene que hacer es esto otro, y se pone a hacer una pieza musical con chaqué de lentejuelas, botas plateadas de tacón cubano y flores de truco de magia, y encima con efectos setenteros de Lazarov de interiores. La actuación instintiva frente al artificio boqueante. Performance frente a Show Business. Puro conflicto de la modernidad. Un clavo prácticamente definitivo en la línea de la serie. No se puede ir más allá. Este capítulo temina ahí, dejando el café cantante en sus mínimos. Despiden a Grey con sonrisas y con aplausos. Están envenenados. Lo moderno despide con palmadas a los cadáveres. Gustavo le dice a Grey para cerrar:
“Mejora ese acento alemán. Tal vez lo necesites”.
Piensen. En un mundo ya conquistado por lo anglosajón, ¿para qué querría mejorar su alemán? Porque para los anglosajones los alemanes son la base del arte moderno incomprensible: el cine expresionista, todas esas cosas. Para materializar esto que les digo, recuerden el sketch Germany’s most disturbing home videos del programa norteamericano Saturday Night Live.
Lo que le está diciendo Gustavo a Grey, a todo el cabaret, es que se muera. Las vanguardias no soportan mirar el rastro de los cadáveres. Y eso, en telegráfico, condensa todo Los Teleñecos. Es fascinante, y es admirable. Cómo nos lo tragamos.
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December 10th, 2007 a las 6:49 pm
[…] Sé que suena increible, pero al episodio me remito. Léanlo aquí. […]
Magicoviaje :
December 11th, 2007 a las 9:47 am
Un texto increíble, Tones. Vas a hacer que entre en www.amazon.com y me gasté el dinero que tenía preparado para los pobres huerfanitos.
John Tones :
December 12th, 2007 a las 2:08 pm
Viva!! Qué pena que lo haya escrito el señor Minchinela!! Pero gracias por pensar en mí cuando de textos soberbios se trata!!