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Los Teleñecos - S01, EP05 - El primer destello cegador

Raul Minchinela, February 6th, 2008

Si medio mundo conoce a Los Teleñecos es porque, aparte de las lecturas más o menos ocultas que les hemos hecho hasta ahora, hay instantes extraordinarios e inolvidables. Uno de ellos es este quinto programa, que revolucionó la serie en muchas direcciones. El primer gran episodio, la pieza clave de su invasión mundial.

Nuestra estrella esta semana es Rita Moreno, de nacimiento Rosita Dolores Alverío. Un personaje a destacar desde todos los ángulos. Es la gran dama de West Side Story. Su voz estuvo en muchos de los doblajes de dibujos animados norteamericanos que nos sonaban a acento exótico. Su catálogo de intervenciones en televisión completa un catálogo que incluye desde Corrupción en Miami hasta La hora de Bill Cosby. Pero sobre todo, ha sido la primera intérprete que completó el poker de premios norteamericanos: un Emmy, un Grammy, un Oscar, y un Tony; es decir, televisión, música, cine y teatro. Una portorriqueña para quitarse el sombrero.

Lo realmente importante en términos televisivos, es que el Emmy de Moreno lo va a obtener precisamente como premio a su participación en este capítulo de Los Teleñecos.

A partir de ese instante, todas las estrellas que se negaban hasta la muerte en aparecer como secundario de unos peluches, en someterse a las órdenes de unos titiriteros, van a empezar a despejar sus agendas, y a tener representantes insistiendo e insistiendo en la factoría Henson por si les dejaban un ratito. Claro que para eso hay que esperar a que, después de que se emita el programa que pasamos a describirles, se celebren esos premios, los actores se hagan a la idea, y haya fechas libres en las grabaciones, que un programa no es una cosa que se improvise. Alguien tenía que ser la que encarnara el cambio de calidad en los invitados de carne y hueso: esa fue Rita Moreno.

La diferencia salta a la vista desde el primer instante. El primer sketch es el típico de la factoría Henson, mezcla entre baile y slapstick, mezclando la sensualidad y la violencia. Que dicho así, queda un poco raro, pero ya llevamos unos cuantos capítulos comentados en los que aparece este esquema. El sketch en cuestión es un batiburrillo que pretende que un tango, que baila Moreno con un peluche de tamaño humano que nos recuerda al Macario -del otro Moreno-, se convierta, mediante celos y desencuentros, en una mezcla de corrida de toros y kungfu matrimonial. De vez en cuando, suena un pasodoble, o después de una agresión doña Rita saluda al tendido, como dando pistas. En principio debería ser un desmán sin sentido, pero Moreno demuestra por primera vez en la historia del programa que si estás por la labor y eres un profesional y actúas convencido, queda bien. No queda ridículo. No es tonto. Imaginen cualquier otra intérprete desganada de los capítulos anteriores en este sketch: tendríamos el desastre habitual. Pero no. Es la actriz quien lo levanta. Es un momento de lucimiento. Esto es un shock para el gremio actoral: puedes no solo no quedar en ridículo, sino salir como una reina.


(Pausa. Suena el teléfono. Lo coge Fozzie. Un chorro de agua lo empapa. “¿Quién era?” pregunta Gustavo; “El servicio de aguas”.)

Este capítulo de Los Teleñecos también va a ser importante por este segundo sketch. Es la primera entrega de la serie “Hospital Veterinario”, que va a ser la parte del programa que va a catapultar a la cerdita Piggy. En el imaginario todos tenemos los asaltos sentimentales rana-cerdo como la base de su fama, pero es vestida de médico, entrega tras entrega, como verdaderamente se forjó su carácter. El protagonista de la serie es en realidad el doctor Rowlf, que conocemos hasta ahora como “el pianista”, ayudado por dos enferemeras: Janice –la tía buena de la banda de rock de Los Teleñecos- y Piggy. El primer diálogo, entre Janice y el doctor, ya nos muestra una directriz de la serie:

- Disculpe el retraso, doctor, pero estaba operando en el quirófano de al lado
- Sí, es la comidilla de todo el hospital

Efectivamente: las enfermeras son unas frescas. Si a eso añadimos una locución de documental de los cincuenta y una música de ciencia ficción de serie B, es evidente que tenemos un hit que perdurará muchos capítulos. Por si fuera poco, el detalle del paciente Fozzie decidiendo que mejor se va, pero a la vez riendo a cámara los chistes del doctor, es notable tocando el sobresaliente. Cierran en bambalinas con las enfermeras insultándose entre ellas.

(Pausa. Teléfono. Fozzie. Humo. “Son los bomberos”.)

Noticias de última hora: un hombre enseña a su pollo a bailar, pero no quiere irse a una compañía de danza en Dinamarca, así que la ha hecho en fricandó. Cambio de sketch. El Chef sueco no le coge el tino a darle la vuelta a las tortitas, que inisten en pegarse al techo.

(Pausa. Teléfono. Fozzie. Lluvia de monedas. “Las Vegas”.)

El tradicional baile con one-liners nos sirve para enlazar con una rareza imprevista. Tres peluches musicales que cualquier persona que conozca a los que manejan los peluches sabe que representan a Jim Henson, Frank Oz y Jerry Nelson. Serán conocidos como “el trío country”, cuando el nombre real hubiera sido “los de debajo”.

En la siguiente actuación encontramos a Marvin Suggs y su Muppetófono, consistente en un xilofono de peluches vivos que gritan una nota particular cuando les pegas un martillazo. El sketch es un homenaje directo al inolvidable “órgano de ratones” de los Monty Python, que hacía lo mismo, con el mismo mazo, pero con organismos vivos.


Por si no quedaba clara la referencia, un martillo gigante aplasta a Suggs en homenaje al pie enorme de los Python.

Ahora el escenario representa al clásico programa de intervenciones con moderador. El tema de hoy: “¿Está muriendo el arte de la conversación?”. La rueda empieza con Rita Moreno hablando con un excesivo acento puertorriqueño que la convierte en incomprensible para los británicos pero transparente como el cristal para nosotros. Para Piggy es inaceptable y la cerdita y la actriz se encaran. En un instante, Rita se saca de la manga un refrán puertorriqueño en el que llama a Piggy cochinita majadera. La conversación se convierte en una lucha de gatas entre Piggy y Moreno. En medio del caos Gustavo sentencia: “el arte de la conversación no está muerto pero está seriamente herido”.

(Pausa. Teléfono. Fozzie. Explosión. “La comisión atómica”.)

En el siguiente sketch, Los Teleñecos, en un diálogo entre Gustavo y Rita, se ríen abiertamente de esos programas de humor como Saturday Night Live en los que se nota que los actores están leyendo carteles en el lateral. Ahí, donde duele.

La normalidad americana en forma de águila Sam nos quiere meter un espectáculo moralizante en forma de matrimonio. Terminan pegándose. No resulta.

Fozzie sale a escena y hace, como en el último capítulo, un tour de force con los abuelos del balcón.

(Pausa. Teléfono. No le dejan cogerlo a Fozzie. Viene Animal y arranca el teléfono. Basta de chistecitos de esos).

Cerramos el episodio con un diez. El mejor sketch del programa, y tal vez de todo el año. Un duelo interpretativo entre el baterista Animal y una extraordinaria Rita Moreno. Animal está insuperable, con el charles guardando el ritmo durante la discusión, y Rita ofrece la primera interpretación deslumbrante de la historia del programa. Todo se conjuga y sale esta maravilla:


Un cierre extraordinario para un capítulo extraordinario. Que más allá de dar media hora de diversión, resultó una revolución para el desarrollo del programa. Demostrando a los actores que su interpretación podía ser memorable -y premiada, con un esfuerzo moderado-, y revelando a los guionistas del programa que el actor invitado no era necesariamente un peso muerto. Un punto de inflexion en la televisión mundial. El primer destello cegador de lo que sería el mito de Los Teleñecos.

2 comentarios en “S01, EP05 - El primer destello cegador”

    Lanarch :

    Jo, y pensar que de esta serie solo he visto algunos sueltos…

    Lo estoy cirrigiendo pero ya. Que desde que vi su Isla del Tesoro la ilusión de mi vida es ser un pirata de peluche.


    Vivaldo Moore :

    Leer estas disecciones de “Los Muppets” es un verdadero placer, señor Minchinela. Le agradezco el poder encontrarlas en este sitio.


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