
Los mortales solamente podemos imaginar la verdadera magnitud del cerebro de Theodor Seuss Geisel, irrepetible genio de la literatura y el dibujo que canalizó su fértil imaginación a través de más de cincuenta libros de poemas que, a día de hoy, han modelado el imaginario colectivo de tres generaciones de norteamericanos. Bajo el afortunado seudónimo de Dr. Seuss, este mago de la métrica alocada (pero ajustadísima) es uno de esos raros autores infantiles que jamás han menospreciado la inteligencia de su público potencial, sino todo lo contrario: libros como If I Ran the Zoo (1950) o The Cat in the Hat (1950) suponen auténticos chutes de pura imaginación sin adulterar, sólo comparables a la obra de Lewis Carroll (que comparte con Seuss una sorprendente capacidad para retorcer la lengua inglesa y sacar de su chistera palabras inéditas/insólitas). Por supuesto, sus poemas no estaban exentos de ciertas enseñanzas morales, pero la forma en la que estas eran formuladas estaba a años luz del didactismo y las aburridas moralejas de los peores autores infantiles. Lo cual nos lleva a la que, probablemente, sea una de sus más logradas obras maestras: How the Grinch Stole Christmas! (1957).
Enmarcado en la muy anglosajona tradición del personaje arisco que acaba descubriendo el verdaderosignificadodelanavidad, el Grinch bebe tanto del Mr. Scrooge de Charles Dickens como de la propia capacidad del Dr. Seuss para pensar criaturas imaginarias y convertirlas en personajes fascinantes. El mérito del libro original (y la razón por la que se ha mantenido fresco todos estos años) es que el lector no puede evitar simpatizar con este auténtico outsider que odia a los risueños Whos y planea robarles las fiestas. Al final, por pura lógica de cuento de Navidad, el Grinch acaba descubriendo que el sentimiento que impulsa a sus vecinos no es otro que el amor, y que están encantados de compartirlo con él. ¿Se puede concebir un cuento de Navidad más puro al tiempo que iconoclasta?

Si el mensaje que el Dr. Seuss lanzó con su Grinch es que el amor está por encima de cualquier festividad que marque el calendario, estaba claro que cualquier adaptación debería ser, escencialmente, un trabajo de amor. Y no hay duda de que Chuck Jones amaba el poema de su colega Ted: ambos se conocieron durante la IIª Guerra Mundial, cuando el gobierno estadounidense les contrató para que desarrollaran un personaje que levantase la moral de las tropas. El Doctor tuvo sus dudas hasta prácticamente el último momento, pero el entusiasmo del animador consiguió que al final cediera: el 18 de diciembre de 1966, la CBS estrenó Dr. Seuss’ How the Grinch Stole Christmas, mediometraje animado que contaba con un presupuesto bastante escandaloso para la época (no hay más que fijarse en los copos de nieve que caen durante la secuencia de apertura para imaginar el desafío técnico que hubo detrás) y la inconfundible voz de Boris Karloff como garantía de calidad. La hija de Jones fue la que indicó hasta qué punto su padre creía en lo que había hecho: cuando, al final de la historia, el Grinch nota cómo su corazón crece hasta alcanzar el tamaño normal, la expresión de su cara cambia hasta convertirse en lo que ella consideraba que era el vivo retrato de su padre.
Resulta muy difícil deducir qué fue exactamente lo que convirtió este especial de Navidad en un clásico incombustible y casi instantáneo. Jones respetaba tanto el original que no fue capaz de introducir prácticamente ningún cambio sustancial, por lo que casi podríamos considerar su especial como una adaptación modelo Sin City (2005). No obstante, hubo dos modificaciones que, probablemente, contengan la clave secreta de su éxito: a) el diseño del propio Grinch, que sustituyó la clásica paleta tricolor de Seuss por una predominancia del verde y esa absolutamente asombrosa expresividad facial marca de la casa; y b) las canciones originales, especialmente ese You’re a Mean One, Mr. Grinch que un no acreditado Thurl Ravenscroft convirtió en villancico atemporal (¡hasta Sixpence None the Richer hizo una versión! ¡Sixpence None the Richer!). Sea como sea, lo cierto es que las reposiciones anuales de How the Grinch… fueron incrementando el club de fans del personaje, hasta el punto de que el Dr. Seuss escribió el guión para una suerte de secuela titulada Halloween is Grinch Night, emitida por la TBS en la Noche de Difuntos de 1977. Por desgracia, ni Jones ni Karloff quisieron repetir, dejando que este Grinch pasase a la historia como una explotación del gigantesco éxito del original (pese a que se sustentaba en algunas buenas ideas).

El hecho de que el Grinch se convirtiera en un icono de la navidad y de Halloween (aunque en menor medida) nos lleva a la primera parada obligatoria en nuestro trayecto por la herencia de How the Grinch Stole Christmas. Hablo, por supuesto, de Tim Burton, cuya monumental Pesadilla antes de Navidad (1993) tiene una deuda inmensa y evidente con los especiales televisivos del Dr. Seuss. Uno podría argumentar que Burton fue el Seuss y Henry Selick fue el Jones de esta singular obra maestra, que supo reciclar sus referentes en una forma inédita y personalísima de poesía stop-motion. En lo que se refiere a la adaptación oficial a la gran pantalla, El Grinch (2000), Ron Howard tomó la decisión de no arriesgar nada y confiarle todo el peso de la película a la arrolladora (pese a las capas de látex) interpretación de Jim Carrey y al diseño de producción de Michael Corenblith. El resultado fue una superproducción navideña que no empalaga ni aburre, pero que (al contrario que el original televisivo) estaba destinada a ser borrada del mapa antes de que llegara la siguiente Nochebuena.

Icono pop de más de cien mil quilates, El Grinch es una de esas creaciones inmortales que uno querría que pasaran a la Historia antes que una buena docena de personas de carne y hueso. Llegará el día en que los niños de todo el mundo asocien la navidad con su verde figura antes que con la vorágine consumista, las montañas de regalos alienantes o un icono de medio pelo creado por alguna multinacional.
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December 24th, 2007 a las 6:52 pm
Que Dios bendiga a la élite.
Sisterboy :
December 24th, 2007 a las 7:22 pm
Como anecdota decir que una de las escenas del cartoon de Chuck Jones era parodiada en Los Simpsons concretamente en el capitulo de la huelga en la Central Nuclear.
Jonatan Sark :
December 25th, 2007 a las 12:45 am
Mítico, sin duda.
HT :
December 25th, 2007 a las 12:46 pm
Esto ha sido hermoso, Noel.
Alvy Singer :
December 25th, 2007 a las 11:49 pm
Estupendas las líneas finales, destinadas al rezo en las catedrales de grandes promesas que levantamos después de cada nochebuena.
German Carbajales :
March 27th, 2008 a las 6:27 pm
Noel, muy piola tu redaccion. Soy de Rosario, Argentina, pero este bichito del Grinch no fue muy populoso aca…Una lastima, porq autores con esa creatividad como el Dr Seuss deberian reconocerse en todo el mundo. No sabes si ha salido alguna serie animada de todos sus cuentos en Dvd? Respondeme por favor, gracias.