ELITEVISION July 8, 2010

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South Park - S01, Ep08 - Damien

John Tones, August 12th, 2008

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Damien supone, tras los disparates conceptuales de Death y Pinkeye, un relativo paso atrás en la escarpada montaña de atrevimientos que Trey Parker y Matt Stone llevaron a cabo con la primera temporada de South Park, progresivamente más incómoda y extraña. No es que Damien esté mal: cómo va a estarlo un episodio en el que Parker y Stone agarran a uno de los niños más icónicos de la historia del cine y lo zambullen en el perverso espejo de los pecados adultos que es la facción infantil del pequeño pueblo nevado. Pero simplemente, es eso y nada más: una parodia de un género, unos cuantos chistes con mala uva y una reformulación, argumentada y algo más caústica al tener un objetivo institucional y no social, del combate a muerte entre un par de abanderados de significativos sentimentos de culpa.

Damien arranca con la presentación del algo desaprovechado niño que se autodefine como el Hijo de Satán y que, ateniéndonos a las Reglas Elementales De La Parodia, por narices debe serlo: la famosa banda sonora de La Profecía suena cuando se irrita, sus pupilas se convierten en fuego (un primer plano clamorosamente bello, como todo lo que sea primer plano en el esencialista universo gráfico de South Park), hace volar objetos en torbellinos con los que el Damien original no pudo ni soñar y convierte a Kenny en ornitorrinco. Solo cuando las señales de su impía ascendencia quedan patentes, los chicos deciden pedir ayuda a Jesús himself, que desvela la razón de la presencia del Anticristo: El Salvador debe enfrentarse en singular combate con Satán.

La razón por la que al observador avispado, como nosotros, Damien le puede parecer un episodio algo más lineal y sencillo está en que tiene muchos menos meandros narrativos: su guión se centra en dos núcleos (la aparición de Damien y el combate entre Jesús y Satán) y todo queda atrapado entre ambos, con la salpimentada ocasional del célebre en varios pueblos a la redonda cumpleaños de Cartman, donde el vanidoso niño gordo organiza a sus amigos para que le compren los muñecos que desea. En cualquier caso, y a pesar de los elementales valores de Damien y la falta de sorpresas, no es un episodio menor de la primera temporada, como prueba el hecho de que siempre aparezca en recopilaciones y re-emisiones de la etapa oldschool de la serie.

La culpa de que Damien siga siendo un episodio valioso, posiblemente, la tiene Satán. Lejos aún de su demoledor retrato como literal Amante de Saddam que nos ofreció la película basada en la serie, aún no oscilante sobre nuestras cabezas la cuestión sobre la homosexualidad del monstruo y, con ello, la naturaleza de su descendencia (¿Damien es adoptado, fruto quizás de una relación anterior al descubrimiento de su gayedad?), Satán es en Damien un monstruo sin compasión que se aprovecha de la ingenuidad de los habitantes de South Park para condenarlos a través del desplume. Y como toda buena némesis sirve para que el pueblo reafirme su fe en el héroe, aunque aquí, una vez más, sea a toro pasado.

Parker y Stone presumen en la introducción para el DVD de la primera temporada de que este episodio (su favorito, como todos) les aseguró una buena cantidad de protestas y denuncias por parte de grupos evangélicos cristianos radicales por su poco tacto a la hora de personificar el milenario enfrentamiento entre el Bien y el Mal. No es de extrañar: Damien es un ejemplar catálogo de blasfemias que alcanza cierta cumbre con la impactante imagen de un Chef inflando a hostias al desprevenido Salvador, en un momento de peculiar e impía poesía visual que une a South Park con los momentos más inspirados del Garth Ennis de ultracatólicismo sui generis. Y sin embargo, al final, a pesar del obvio gusto de Damien por la ofensiva irrespetuosa pura y dura, Parker y Stone deslizan un par de inteligentes comentarios acerca de la religión y su necesidad (o falta de): uno de ellos, especialmente inesperado, cuando los niños dicen de Jesús después de una de sus características soflamas: “Habla como el chico nuevo“; otro, justamente famoso, cuando Stan dice a Jesús “No intentes ser un gran hombre; simplemente sé un hombre“, diciéndole que esa frase es suya, de la Biblia, cuando en realidad, como reconoce más adelante ante sus amigos, procede de Star Trek. Este último podría parecer un gag no muy southparkiano por su aparente amabilidad, pero esconde un áspero trasfondo sobre el corrosivo valor como icono pop de la religión, que se ve reforzado en el segundo episodio de la tercera temporada, Spontaneous Combustion, en el que Stan vuelve a citar a Star Trek… haciéndola pasar por la Biblia.

Por lo demás, todo bien: South Park sigue asentando ejemplos que fortifican con firmeza las bases de su discurso. Como ese Cartman que con el lamentable espectáculo de su cumpleaños desnuda las hipócritas relaciones sociales de los adultos, y que culmina cuando Damien hace que Pip estalle en el aire (literlmente, y con gran aparato sonoro y visual) para ser aceptado por los niños. O como esa tendencia del mundo adulto a banalizar con su ignorancia y materialismo hasta las cuestiones más graves, como sucede con el combate entre Satán y Jesús. O como ejemplifica perfectamente la avertencia que el consejero escolar le hace a Damien: “Be passive“. Más claro, agua. Dicho de otro modo: quizás Damien no tenga el atrevimiento conceptual de otros episodios de la primera temporada, pero donde hay South Park, al final, siempre hay demolición cultural. Y de la gorda.

Pueden ver Damien aquí.


ANEXO
DAMIEN
1.- Hoy he aprendido algo: En realidad, todos lo aprendemos: no hay nada como Star Trek para dotar de vacua pomposidad la frase más sencilla.

2. Han matado a Kenny:
Jimbo, el protagonista lateral de Volcano, dispara a un Kenny convertido en ornitorrinco excusándose con su muletilla disolvente de toda responsabilidad legal: “¡Viene hacia nosotros!“.

3.- Palo del episodio
(y el mejor insulto es…): En un episodio poco proclive a los excesos escatológicos, la mejor faltada la pronuncia Cartman, que se tira un pedo en la jeta de Damien mientras se disculpa con la gloriosa sentencia: “Excuse me for fart on you, new kid“. Otra para poner en una camiseta.

4.- Datos circunstanciales:
- La banda sonora de La Profecía no es la única referencia a la película de Richard Donner. En un muro de la clase hay una foto de una jirafa y un mandril, animales que se vuelven locos en el film cuando Damien anda cerca. En la comida, los chicos le dicen a Damien que su madre es “una auténtica perra”. Casi: según la película, la madre de Damien es un chacal.
- Satán amenaza a Jesús con un contundente “Voy a hacerte pedacitos la cara“, frase extraída de una de las torturas que el Conejo Asesino de Caerbannog hace con sus víctimas en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python.

3 comentarios en “S01, Ep08 - Damien”

    Win :

    Este gran proyecto está comatoso… ¿Revivirá algún dia?


    Tones :

    Hombre, ya no tiene la energía de otros tiempos, pero pasico a pasico vamos avanzando, ¿no?


    Menglo :

    sera cosa del verano.

    De todos modos quiero animar todos los que aportan en esta pagina,todos los dias la miro por si ahi alguna novedad,espero ansioso nuevas actualizaciones de Friends,Futurama,los Soprano y un largo ect.y aunque cada vez tardais mas en actualizar,es una alegria entrar y encontrarse una.


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