El segundo episodio de Spaced continúa en parte la tarea introductoria del primero. Tal vez por ello, tras un primer contacto realmente intenso, este segundo sepa un tanto a poco. Gatherings (reuniones, encuentros) –que, además, reafirma la que será tendencia inapelable de Spaced: usar para sus capítulos títulos de una sola palabra– se divide en dos partes diferenciadas: por un lado, una larga secuencia de convivencia de la nueva falsa pareja, que hace las veces de extensión de la exposición de sus motivaciones (especialmente de Daisy). Y, por otro, un evento social que sirve de introducción definitiva de los secundarios de la serie: Brian y Marsha pero, sobre todo, Mike (Nick Frost) y Twist (Katy Carmichael).
Cada una de sus partes, a su vez, se centra en torno a uno de los varios temas principales de la serie: la elusión de las responsabilidades adultas, por un lado, y el temor y sonoro cabreo ante la idea de estar haciéndose mayor, por otro.
Primera parte del episodio, cortesía tutubera
Primera parte.
Gatherings comienza con un Tim Bisley despertándose en su cama con un muñeco de Spawn (de Overtkill, si no me equivoco, para ser exactos) y otro de Gillian Anderson sobre su cara (¿a qué juega Tim por las noches?), y descubriendo a Sarah, su ex novia, haciéndole el desayuno en el nuevo piso. Todo está envuelto en una bruma y suena una versión nipona casi de ascensor de There must be an angel. Tim explica que ha tenido un sueño rarísimo en que se mudaba al apartamento con una desconocida e, inmediatamente, su propio disfraz de repartidor de publicidad de Fantasy Bazaar (la representación de su mucho menos complaciente realidad) le ataca. Efectivamente, se trata de un sueño, del que Tim despierta sobresaltado con los mismos muñecos sobre la cara. Una escena pre-rótulo (porque Spaced carece de auténticos créditos, poco más que un par de fundidos con el título de la serie) que nos recuerda su situación: abandonado y aún enamorado de la chica que le ha dejado por otro.
Comienza a partir de ahí la primera parte del episodio, con un plano de Daisy y Tim trabajando en el apartamento. Bueno, Tim trabaja. Daisy lo intenta, o hace como que lo intenta. Sentada ante su máquina de escribir, con la amenazante hoja en blanco frente a ella, intenta escribir algo. Pronto comienza a buscar excusas externas a su falta de concentración o, directamente, predisposición. Y las estira incluso cuando éstas se han agotado.
Por supuesto, toda la secuencia está construída en torno a diversos gags: el estupendo montaje durante el que Daisy intenta finalmente hacer algo productivo (una lista de tareas domésticas), con planos superpuestos de sartenes bailongas y pendulantes que remiten a varios referentes (Fantasía de Disney, Rápida y Mortal de Raimi, Misery…); el primer chiste sexual de la pareja impostada, en el que Tim parece encontrar una solución al bloqueo de Daisy y, tras un corte, aparecen fumando en actitud de cigarrito post-coital; o el que sirve de plataforma de despegue para la que será una de las constantes de Spaced: el uso de una referencia o parodia como leit-motiv para muchos de sus episodios. En este caso, se trata de Encuentros en la Tercera Fase: cuando Daisy explica que con tanto desorden ella no puede trabajar, Tim asegura que él ya ha desempaquetado. Daisy se acerca a su cuarto para comprobarlo y, al abrir la puerta, una luz cegadora lo inunda todo. Dos veces.
Como bien apuntaba Tones en los comentarios del episodio anterior (resumiendo maravillosamente lo que un servidor intenta decir siempre con demasiadas palabras), Spaced convierte el gag referencial, el homenaje, en gramática de su comedia. Desde Gatherings, la presencia de un guiño que lo impregna todo, o al menos gran parte del capítulo será muy recurrente (el primer gran ejemplo lo encontraremos en el siguiente episodio, Art, con Resident Evil), llegando a marcar en ocasiones su propio ritmo o tono. No llega a tanto en Gatherings, donde simplemente va salpimentando algunas escenas, y aporta un cierre, eso sí, espectacular.
Segunda parte.
Tras muchos remoloneos, Daisy encuentra la excusa perfecta para dejar de intentar ser adulta, comenzar a labrarse su tan ansiada carrera como escritora y/o periodista, y, en definitiva, eludir al menos durante el resto del día tan agobiante responsabilidad: una fiesta de inauguración del piso, con muchos invitados y amigos, “como el Warhol´s Factory, vendrán artistas, escritores, músicos…”. Ejem.
Segunda parte del episodio.
Deciden invitar a Marsha y Brian, por supuesto, y de entre su enorme plantel de amigos sólo consiguen reclutar a Mike, que traerá su Glock 17 (un pistola, la favorita de Tim, por cierto) para proveer la tan necesaria seguridad en la puerta, y Twist. De ambos tuvimos un ligero apunte en Beginnings, pero será aquí donde empezaremos a conocerlos. Y donde comienza otro tema que planeará a menudo también sobre la serie: el porqué de la amistad. Más concretamente, por qué somos amigos de según qué personas. Y es que Mike, por un lado, tan entrañable en sus delirios paramilitares, y Twist, una auténtica mala pécora con tendencia a la crítica nada amable, y unos aires de superioridad y un narcisismo evidentes, deberían ser difíciles de soportar. Sin embargo, pese a la tortura, Daisy parece adorar a Twist (estableciendo una extraña relación sadomasoquista) y Tim, sencillamente, se ve que no podría vivir sin Mike. Y, más pronto que tarde, a los espectadores nos pasará lo mismo.
La primera aparición real de Twist, preparando sus pezones para la fiesta.
La fiesta, no obstante no va muy bien. Especialmente para Tim. Casualmente, la hija adolescente de Marsha, Amber, da una fiesta en el piso de arriba. Su atronadora música techno eclipsa el triste revival decorado con papel de aluminio de abajo, y el encuentro en la escalera de Tim con dos de las jóvenes amigas de Amber, quienes le preguntan si él es el padre de ésta, no facilita las cosas. Pronto, la fiesta se convierte en una pantomima en la que Daisy soporta pullas de Twist, Tim lee tebeos, Mike vigila la puerta, Marsha se insinúa a Brian, y éste establece una inesperada conexión con Twist. La puntilla para Tim llega con el Timewarp de Rocky Horror, que él detesta y le recuerda que una fiesta debería ser otra cosa y que, definitivamente, se están haciendo mayores.
Otra clave de Spaced: los personajes, pese a, como mucho, rondar la treintena, son presentados como gente mayor, algo que, además de no querer ser por activa y por pasiva, se ve acentuado en Gatherings con la contraposición entre la juventud adolescente del mucho más divertido despiporre del piso de arriba y sus participantes, y los desubicados y aburridos asistentes a la fiesta de Tim y Daisy. La solución, al final, llega con Mike: “podemos colarnos en la fiesta de Amber… no sé, solo estará llena de chicas adolescentes… ¡y eso es algo bueno!”.
Tercera y última parte del episodio.
El cierre del capítulo, al que aludía antes, reincide maravillosamente en el tema de la edad desde la parodia: tras convencer Mike y Tim a los demás, el grupo se dirige a la fiesta de Amber. Vuelve Encuentros en la Tercera Fase, vuelve la luz cegadora que, esta vez, no permite ver bien a las adolescentes, presentadas directamente como sudo-alienígenas (“oh… son tan delgadas”, dice Daisy al verlas) y los personajes se sumergen en un mundo diferente, que ya quedó atrás y, al parecer, mejor.
Highlights:
Ante la imposibilidad, porque me tendrían que soportar mucho más de lo que ya lo hacen, insoportable de analizar cada gag de cada episodio, me permito incluir desde ya un índice de momentos imprescindibles. Aunque sea, al menos, para señalarlos.
Guía de guiños:
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November 29th, 2007 a las 7:31 pm
Es usted gigante.
Si tuviera, obligaria a firmarme las tetas. Ambas.
absence :
November 29th, 2007 a las 8:55 pm
Cielos, menuda fiesta referencial. Deberé buscar tiempo de entre las piedras para verla.
John Tones :
November 29th, 2007 a las 11:38 pm
Festival de guiños!! Y lo asombroso es que TODOS VIENEN A CUENTO!!!!
Mr. Asterisco :
November 30th, 2007 a las 8:30 am
Hijo Tonto, me sonroja usté.
¡Me alegro que les guste!¡Jujá!
Alvy Singer :
November 30th, 2007 a las 2:03 pm
Pero la escena de tarantino YA ERA un guiño. Madre mía qué guiaza.