Los rumores sobre recortes de personal vuelven a la oficina pero esta vez sembrarán el pánico… en Dwight. Literalmente. El primer plano es para él, solo en el pasillo, inquieto, esperando que Michael salga del lavabo para increparlo. Dwight tendrá que crear una alianza, una alianza estratégica con uno sus compañeros. El elegido será Jim que, sorprendido, acepta la propuesta con un “Absolutely I do”, frase que volverá a usar en más de un capítulo y que ya es un grito de guerra.
Este episodio crea precedentes. Nos muestra por primera vez a dos personas unidas en una causa común y que será una constante a lo largo de las temporadas. No, no se trata de Dwight y Jim, sino de Pam y Jim, que utilizan sus fuerzas para burlarse de Dwight. Esta es la verdadera alianza del capítulo.
Dwight será el guionista y Jim el director de la típica comedia de malentendidos. Dwight dará las pautas y Jim le distorsionará la realidad. Pero Dwight, cómo no, llegará a dudar de su compañero e incluso le preguntará al cámara, el único y fiable testigo de todo el proceso, que intuimos que no responde.
La cámara en este caso no es que se coloque en uno de los dos puntos de vista. Es que no lo necesita. Sabe que Dwight nunca creará empatía con el espectador. Y sabe que Jim lo hará. Por lo tanto la cámara no enfatiza nada, simplemente da por hecho que nosotros estamos siempre con Jim.
En este momento claramente participamos en el punto de vista de Jim.

Pero aquí en el de Dwight. Claro que no vemos la realidad como la ve él.

Mientras él se imagina grandes conspiraciones, esta gente habla de lo estupenda que queda la mayonesa en el sandwich de pollo.

Toda esta situación de controversia creada por los recortes de personal se ve enturbiada por un asunto mucho más inquietante. Michael tiene un plan para levantar el ánimo del personal con una fiesta de cumpleaños. Es lo que él llama “Operación levantar la moral”. La homenajeada será Meredith, que cumple años dentro de un mes, pero es que no hay otro cumpleaños antes. Así que aparece por primera vez lo que será un clásico en la serie: el Comité Organizador de Fiestas.

Presidido por Angela, de quien sólo sabíamos que era recatada, pero que ahora se muestra además desalmada, el comité cuenta también con la ayuda de Phyllis, que ahora vemos tímida y bobalicona, y de Pam, que intenta, sin éxito, darle cordura al conjunto. Angela está en ese comité por su precisión como organizadora, no le va la vida en ello, pero si alguien tiene que hacerlo, mejor que sea ella. Phyllis no tiene gusto, ni ganas, ni entiende qué hace allí, pero si tiene que estar, estará. Y supongo que Pam participa porque un día Michael se lo ordenó.
El comité de fiestas se encarga de decidir el color de las guirnaldas, el sabor de la tarta, pero sobre todo, conoce de sobra a cada uno de los empleados. Sabe sus circunstancias personales, sus gustos y todo esto serviría de algo si no fuera porque Michael se meterá en medio, como siempre. Meredith es sólo una excusa, la fiesta es para él. La fiesta es para demostrarnos que él es más listo que el resto de trabajadores de su empresa, más ingenioso y más generoso. Si hay que donar dinero para una causa benéfica será él quien done más.
Michael dejará clara su postura en relación a los recortes de personal, comparándose esta vez con Donald Trump. Nos cuenta que la diferencia entre los dos es que a Donald Trump le encanta despedir a la gente. Michael nunca nombra grandes economistas, seguramente no tiene ni idea de quien es Adam Smith y posiblemente solo conoce al Marx que fumaba puros. Su enciclopedia es la tele. Así que, claro, imita a Donald Trump, pero no al empresario, sino al presentador del reality The Apprentice. Y así, ambos shows se dan la mano. El reality de verdad que parece de mentira (The Apprentice) y el reality ficcionado que sin embargo es mucho más real (The office).
En los capítulos anteriores no habíamos visto a Michael trabajar, pero digamos que siempre había una excusa que de alguna manera tenía que ver con el trabajo. Esta vez no: Michael pierde todo el día para escribir un mensaje en una tarjeta de cumpleaños. Así que ahora comprendemos que eso es lo habitual.
Ese mensaje en la tarjeta es su prueba definitiva. Aquella vez con el asunto de la gelatina no le salió el chiste, pero ahora tiene un día entero para conseguirlo. Si Jim puede, él también. Aunque será difícil. En su andadura pedirá ayuda a Dwight que por primera vez nombrará los premios Dundies, que serán los protagonistas del primer capítulo de la segunda temporada.
Todos esperamos lo peor con este asunto de la tarjeta. Este capítulo muestra la esencia de The office: las cosas importantes en esta empresa pasan desapercibidas, los verdaderos conflictos provienen de situaciones cotidianas estúpidas e intrascendentes. Como escribir un mensaje de felicitación en una tarjeta de cumpleaños. En un momento Michael le dice a la cámara que su papel en todo este proceso es importantísimo. Él tiene que demostrar quién es, cuál es su posición en todo este organigrama y termina diciendo que qué pensarían de él si simplemente escribiera: “Meredith, muchas felicidades, abrazos, Michael”. Y entonces nosotros suplicamos “Oh Michael sí, pon eso, por favor, ponlo de una vez”.
En este episodio Kelly ni siquiera aparece, a Creed se lo ve de fondo… todavía quedan personajes por conocer. Tendremos que esperar a la segunda temporada para que cada uno de ellos tenga su lugar específico en la serie.
Lo que este capítulo deja claro es que Jim y Dwight han empezado una guerra que no parece que tenga solución. Y que por más cosas terribles que haga Michael siempre podemos imaginarnos una peor.
Pam: An alliance? What does that even mean?
Jim: I think it’s got something to do with “Survivor”.
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