ELITEVISION December 21, 2009

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The Prisoner - S01, EP06 - The General

Dr. Zito, April 21st, 2008

 

-Tommy, ¿sabes cuál es el río más largo de África?
El chiquillo niega con la cabeza:
-Pero, ¿no recuerdas algo que empieza: “El Nilo es el…”?
-”El-Nilo-es-el-río-más-largo-de-África-y-el-segundo-en-longitud-de-todos-los-ríos-del-mundo…”-las palabras brotan caudalosamente de sus labios- […]
-Bueno, entonces, ¿cuál es el río más largo de África?
Los ojos aparecen vacíos de expresión.
-No lo sé.
-Pues el Nilo, Tommy. ¿Cuál es el río más largo del mundo, Tommy?
-No lo sé- solloza.

Aldous Huxley, Un Mundo Feliz.

¿Cuándo se firmó el Tratado de Adrianópolis? ¿Qué ocurrió en 1830? ¿Quién fue el aliado de Bismarck contra el príncipe Christian de Glucksburgo? Leyendo las próximas líneas no encontrarán respuesta a ninguna de estas preguntas pero sí descubrirán cómo este episodio de El Prisionero ataca con negra parodia y furiosa sátira al sistema educativo/manipulativo.

La Villa ha lanzado una iniciativa revolucionaria. Speedlearn, un radical proceso de aprendizaje que permite aprender el equivalente a un curso universitario de tres años en tan solo tres minutos. Transmitiéndola a una velocidad inapreciable para el ojo, este sistema alcanza la instantánea y completa asimilación de información por parte del individuo, al igual que hacia la Hipnopedia en Un Mundo Feliz o la descarga cerebral directa en Matrix. Siéntense, relájense y miren con atención sus pantallas.


Liderado por una figura genial, el misterioso General, e impartido por El Profesor, intelectual de gran calibre, Speedlearn convierte a los habitantes de The Village en aventajados estudiantes, incluido Número 6, quien gracias a la oportunidad que le brinda el ambiguo Número 12 pronto se involucrará en la destrucción de tan siniestro experimento de control de masas.

The General representa un directísimo ataque al sistema educativo tradicional basado en la repetición y la memoria, en la falta de creatividad, de libertad y de pensamiento propio. Speedlearn infunde un conocimiento puramente superficial, una colección de datos sobre los que no se tiene opinión crítica ni entendimiento. Personajes, lugares, hechos, sin contextos, razones o significados, como demuestra el que cuando Número 12 pregunte a Número 6 “¿qué fue el Tratado de Adrianópolis?” éste responda con una fecha. Los habitantes de La Villa musitan de modo automático los pasajes de la historia y las sentencias imprimidas en su mente (“You are never too old to learn”, “one hundred per cent entry, one hundred percent pass”), de igual modo al que podrían hacerlo con juicios morales o anuncios de sopa.

Pero el episodio ridiculiza también las enseñanzas de tipo más creativo, al mismo tiempo que, como ocurre frecuentemente durante la serie, trivializa al arte moderno. En la escena que transcurre en el seminario de la mansión del Profesor, su esposa, de profesión artista, otorga significados abstrusos y pretendidamente artísticos (como quizás haga un servidor al comentar esta serie) a las absurdas acciones de sus alumnos. Cuando rompen un libro o hacen el pino, ella renombra estas actividades con la jerga pedagógica acostumbrada y las califica de ”desarrollo de una nueva perspectiva” o “creación de un concepto fresco.” Y así resuenan en nosotros de nuevo las palabras pronunciadas por Número 6 sobre su propia obra durante la exposición en The Chimes of Big Ben: “It means what it is.”

Y sin embargo, el transcurrir de los tiempos ha dejado en mal lugar a las intenciones del guión de Lewis Greifer (que aparece en los créditos con el seudónimo de Joshua Adam). Lo que aconteció a partir de los 70, como bien saben los chicos LOGSE, fue una reacción contra los métodos antiguos y así como el auge de la educación “progresista”, sin normas rígidas ni objetivos concretos y que se presumía basada en el pensamiento libre. Speedlearn promete pues “la abolición de años de tedioso e inservible estudio” y con ello rechaza cualquier cultura del esfuerzo. Este desprestigio de la memorización como forma de aprendizaje resuena hasta nuestros días (piensen con qué inquina se recuerda todavía la famosa lista de los reyes godos). Sólo ahora comienza a reivindicarse como parte relevante, que no única, del proceso educativo. Speedlearn también avanza el debate entre elitismo y universalidad, alineándose con éste último al afirmar que todo el mundo, independientemente de su habilidad, tendrá acceso a él (“University for all in three minutes”). Esta misma intención (y alguna más tenebrosa) subyace en las intenciones políticas de la reciente reforma Bolonia o en las frecuentes llamadas a despojar a la enseñanza universitaria de contenidos teóricos (e inútiles, se dice). Pero las pretensiones de Greifer se ven traicionadas a un nivel aún más fundamental: Número 6 trata de acabar con la tiranía del General emitiendo un discurso subversivo escrito en secreto por el Profesor y que en principio acabaría siendo memorizado sin más por el público. Cabe por tanto preguntarse por la autenticidad y valor de una rebelión sobre la que sus miembros no reflexionan ni entienden.

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Mírame la perspectiva.

 

Por esta misma razón, The General está lejos de resultar un episodio pulido. Greifer parece más interesado en persuadirnos de sus ideas que en tejer y atar convincentemente las diversas líneas de la trama. Por ejemplo, la escena en que Número 6 irrumpe en la mansión del Profesor no posee sentido ni propósito alguno. Tampoco queda claro cuál es el rol del académico en Speedlearn, si constituye tan solo una cara amigable y respetable (“It’s the image what is important”, dirá Número 2), si de hecho fue su inventor (lo que quizá atrajo la atención de La Villa y provocó su secuestro) o si él es el verdadero autor de las clases magistrales. Otro papel que tampoco resulta claro es el de Número 12. Aunque él mismo se defina como “un diente de la maquinaria” y se reporte con frecuente y aparente sinceridad ante Número 2, su rebeldía parece genuina y ayuda a Número 6 a acceder hasta El General.

No obtante, The General posee múltiples cualidades. Para comenzar, es un episodio sumamente atípico. Por lo general, la serie parece sugerir que en La Villa todo orbita alrededor de Número 6. Los personajes externos constituyen un mero coro griego, una masa pasiva y amorfa que raramente goza de un desarrollo pleno. Por otro lado, los argumentos suelen erigir al prisionero como foco único: En Free for All se organizan unas elecciones para obtener su cooperación. En The Schizoid Man todos sus vecinos le saludan como Número 12 dando así verosimilitud al engaño. Y, como veremos en próximas entregas, este egocentrismo se radicalizará hasta cotas monumentales. Esta centralidad de Número 6 junto con el intenso surrealismo de la serie ha llevado a algunos comentadores a sugerir que todo lo que se narra en El Prisionero en realidad ocurre únicamente en la cabeza de su protagonista.

Sin embargo, en The General Número 6 actúa como puro espectador en primera instancia. Los detalles de Speedlearn le son desconocidos, y así el experimento va desenvolviéndose ante sus desconfiados ojos sin que lo que suceda le incumba especialmente. La demostración del sistema que Número 2 presenta al Comité de Educación sugiere que las autoridades de La Villa parecen querer desarrollar Speedlearn con el fin de vender la técnica a potencias interesadas en el control de masas. Número 6 no es foco ni protagonista de esta trama. Y de hecho es El Profesor y no él quien en esta ocasión tratará de huir y será capturado en la playa (por una muchedumbre mitad carceleros mitad fans, por cierto).

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Viva el guatiné.

 

En segundo lugar, La Villa se convierte en un gigantesco colegio en el que sus estudiantes/habitantes se preparan para los exámenes y son evaluados por las autoridades (“Best of luck in your exams”, repiten una y otra vez) . Y con ello se nos aparece como metáfora de una institución educativa que al ejercer su paternalismo con formas que oscilan entre el azote y el mimo reduce a sus alumnos a mansos niños pequeños. Esta infantilización, que se hace patente con el uso repetido de canciones infantiles durante la serie, se muestra de modo sutil en otros muchos momentos: En Arrival se anuncia por megafonía que el sabor del día es fresa y Número 86, el responsable de la oficina de empleo, juguetea con un juguete articulado de madera. En The Chimes of Big Ben vemos a adultos jugar como infantes en una piscina y a ancianos construir castillos de arena. En The Schizoid Man, el falso Número 6, al ver aparecer a Rover tras pelearse con el auténtico prisionero sugiere sarcástico que ambos acaban de meterse en problemas con el “headmaster”. Y en The General, como si acabara de cometer una trastada, Número 6 explica con las manos en los bolsillos a dos delegados de clase/esbirros que andaba haciendo novillos. Y es que cuando un régimen distópico, ya sea el de Un Mundo Feliz o el IMSERSO, utiliza el placer como forma de control, sus súbditos se transforman en el ser hedonista por excelencia: El niño.

Dos personajes merecen nuestra atención. Uno es el mencionado Número 12, con quien Número 6 sostiene una innegable tensión homoerótica. Al comienzo del capitulo, los dos se examinan discretamente sentados en un café, rodeados de gente. Cuando esa noche Número 6 trata de recuperar la grabadora con el discurso del Profesor, los dos se encuentran clandestinamente en la playa. Más tarde, con el fin de comunicarse en secreto, Número 12 causa un cortocircuito en los aposentos del prisionero y ambos intercambian los detalles del plan susurrándose en lo oscuro. Finalmente, cuando Número 2 está a punto de desenmascarar la traición de Número 12, Número 6 se adelanta a protegerle formulándole al General la pregunta definitiva.

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No me mires con esa cara

Y es que al igual que sucedía en The Schizoid Man, Número 12 resulta ser una sombra que duplica a Número 6. En cierto modo representa su reverso entregado y sumiso al poder. Hasta lleva puesta una chaqueta casi idéntica a la suya, aunque con ribete celeste en vez de blanco. Pero la temática del doble reaparece durante el capítulo de otras formas más tácitas: Como recogía el anterior videofragmento, Número 2 y Número 6, cara a cara, como situados a ambos lados de un espejo, repiten al unísono y sincronizados las enseñanzas del General. Y cuando Número 6 se infiltra en los aposentos del Profesor descubre entre los bustos esculpidos por su esposa los correspondientes a dos Número 2 y el suyo propio.

Por otro lado, la figura del Profesor, sufriente y triste, constituye el verdadero eslabón débil del sistema. Queda claro que La Villa emplea técnicas de control mental sobre él, lo cual causa su contradictorio comportamiento: Por un lado trata de destruir Speedlearn y liberar a sus estudiantes pero al mismo tiempo lo apoya incondicionalmente durante las retransmisiones, muestra al General con orgullo paterno e intenta evitar su destrucción. Por otro lado, su mujer colabora con La Villa en el control de su marido. Pero bajo los privilegios que se les ofrece (viven en una mansión y no portan números), bajo la apariencia formal y civilizada de su actuar, el chantaje que se ejerce sobre ella como si fuera la Dorothy Vallens de Terciopelo Azul se hace evidente, en especial cuando Número 2 pospone el reencuentro de la pareja alegando vagas excusas.

Por último, que el episodio se centre en las tesis más que en la trama permite también que sus particularidades visuales nos resulten más diáfanas. Pese al espíritu pop que impregna la serie, The General es uno de los capítulos más oscuros e incómodos para el espectador. Por un lado, hace su entrada la policía militar de casco blanco y gafas oscuras, que recuerda a la que por entonces se ensañaba contra los manifestantes anti guerra en Estados Unidos, y que asumirá nuevo protagonismo durante los últimos capítulos. Por otro, se dejan ver con claridad varios personajes (incluido Número 2) vestidos como enterradores -levita, lentes ahumadas, chistera- que ya se habían asomado en Free for All y en los créditos iniciales. Toda esta profusión de miradas ocultas ayuda a producir un intenso clima de inquietud.

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Asimismo se nos muestra por primera vez que un gigantesco complejo de túneles horada el subsuelo de La Villa. Sus extensiones, sus claroscuros angulosos, sus arcos puntiagudos (que ya apuntalaban otras estancias aparecidas previamente, como la oficina de empleo o la sala de terapia del hospital) remiten a obras del expresionismo alemán como El Gabinete del Doctor Caligari, una influencia que el director artístico de la serie Jack Shampan admitió haber asumido abiertamente.

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Por ultimo, El General representa un tierno ejemplo de supercomputadora, tan popular durante los 60 como atestigua por ejemplo la serie de relatos cortos de Isaac Asimov sobre MULTIVAC. El General es enorme, posee luces parpadeantes, bobinas a tutiplén, funciona con tarjetas perforadas y cuando se avería emite humo blanco y descargas eléctricas. En definitiva, un monstruo analógico más obsoleto que el pájaro dodo.

Dime que Número 2 prefieres y te diré cómo eres. En el episodio aparece por “primera” vez Colin Gordon en el papel de Número 2, pues aunque su intervención en A,B & C la preceda en el orden de emisión, en aquel episodio le aguardaba un fatal destino. Aquí podemos verle más confiado y agudo, desagradable y antipático, bebiendo leche como siempre. Despliega su característico desdén tanto hacia Número 6 como hacia sus superiores, a los que critica abiertamente por tratar el experimento “como un ejercicio militar”. Aunque afirma compartir con él en último término su deseo de escapar, trata al prisionero con distancia y le describe como un conspirador y un hombre duro. No parece tomarle tampoco como una seria amenaza, sino como un divertimento, más interesado como está en el éxito de la operación Speedlearn. Ese exceso de confianza y su desmedido orgullo serán los que acabarán perdiéndole. Y su derrota ante Número 6 explica la frustración y resentimiento que mostrará hacia él en A, B & C.

¿Orden? ¿Qué orden? A grandes rasgos, podemos dividir la cronología real de El Prisionero según la actitud de Número 6 hacia su cautiverio. En los “primeros” momentos, todas sus fuerzas se centran en la fuga. Con el tiempo, su acomodamiento y varias intentonas frustradas, su propósito mudará hacia la comprensión del funcionamiento de The Village con el objetivo final de destruirla. En The General, aunque Número 12 le sugiera que si se inmiscuye en Speedlearn la fuga será posible, Número 6 no juega a la escapada. Sus energías en este caso se centran en impedir que La Villa alcance el éxito en sus operaciónes con la esperanza tal vez de que al desenmascarar al General, la estructura de conformidad sobre la que se sustenta su prisión se desmorone. Este es por tanto el primer episodio en el que vemos al prisionero convertirse, como diría Marx, en el “viejo topo” que destruye las raíces del sistema.

A un nivel más práctico, la demostración de Speedlearn a los amos se produce en la sala de reuniones del ayuntamiento que ya aparecía en Free for All, con su ojo presidencial incluido. Número 12 declara haber vivido en La Villa durante un largo tiempo, por lo que parece que los eventos de The Schizoid Man en los que el propio Número 6 actúa como Numero 12 han de transcurrir más adelante. Todas estas indicaciones, junto que The General ha de constituir la primera aparición de Colin Gordon en lógico orden narrativo, lo situarían entre The Schizoid Man y A, B & C.

Carteles y eslóganes: Los mensajes y apelaciones ayudan a construir la distopía. Los posters con el rostro del Profesor sobre sus eslóganes se emparentan de modo muy obvio con los empleados en la polémica versión televisiva de 1984 protagonizada por Peter Cushing en 1954. Por otro lado, durante la fiesta de Halloween los joviales estudiantes despliegan pancartas escritas a mano y en las que, contrariamente a lo que podría esperarse en los turbulentos 60, éstos apoyan al sistema.

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Si tú lo dices…

 

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“¿Conoces el Centro de Estudios Gayers?”

 

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Retrospecter.

 

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El frotar se va a acabar.

 

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Más que posible…¿superposible?

 

La curiosidad: El dispositivo que se utiliza para obtener acceso al complejo subterráneo de La Villa es en realidad un hucha de juguete llamada “The Thing” Money Box, comercializada por aquel entonces como parte del merchandising de la serie de La Familia Addams. Fue utilizada en el episodio por petición del mismísimo McGoohan.

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 ¿Dónde puedo ver este episodio? Aquí.

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