Rocambole, el personaje creado por Pierre Alexis Ponson du Terrail, fue el primer superhéroe de la literatura moderna. A lo largo de sus folletinescas y fabulosas aventuras se encontraba con villanos de todo tipo, viajaba a lugares exóticos, usaba artilugios asombrosos, y con ello anticipaba también las agitadas correrías propias del género de espías. En varias lenguas romance se utiliza el calificativo “rocambolesco” para referirse a hechos inverosímiles y exagerados, a historias enrevesadas repletas de giros y sorpresas. Como rocambolesco podríamos definir por tanto el argumento de It’s your funeral, que a pesar de no resistir demasiados embates lógicos ni de ser demasiado profundo, está lleno de suficientes dobles juegos como para invitarnos a nuevos visionados.
El autor del episodio, Michael Cramoy, era un curtido escritor de historias policiacas y de espías. Para fabricar su contribución a El Prisionero, Cramoy tomó del estante la trama básica de El Mensajero del Miedo, el film de John Frankenheimer, y le dio la forma necesaria para ajustarla a las específicas medidas de La Villa. Y digo bien. Del film y no de la novela original de Richard Condon que éste adaptaba porque, como veremos, It’s your funeral toma prestados varios elementos visuales de la obra de Frankenheimer. Si a esta estructura básica le añadimos una encubierta reflexión sobre la brecha generacional abierta en los sesenta, una mención a la subversión en las sociedades controladas que continúa (o precede) a la de Hammer into Anvil, una puerta abierta a las teorías conspiranoicas y un deporte sin pies ni cabeza, habremos mencionado casi todos los ingredientes que conforman este episodio.

“Psss, psss, oyes…”
Número 2 va a ser asesinado.
La joven Número 50, hija de El Relojero y encargado de llevar a cabo el magnicidio, pide ayuda a Número 6 para que éste lo evite y con ello las inimaginables represalias que sobre la población de La Villa pueden desencadenarse. Y en esa amenaza resuenan ecos de los brutales modos de la ocupación nazi en Centroeuropa que más adelante se repetirían en las más vergonzosas tácticas norteamericanas contra el Vietcong. Ese plan de liberación de La Villa ha sido al parecer diseñado por los jammers, facción que trata de resistir a la opresión y escapar a la vigilancia de los observadores saboteando el funcionamiento de La Villa, propagando rumores y falsas informaciones, es decir, siguiendo idénticas estrategias a las que Número 6 seguía en Hammer into Anvil. Sin embargo, los jammers están bien identificados y ni consiguen entorpecer a los captores ni tienen demasiada influencia sobre los habitantes de La Villa. Son las Casandras del mito griego, los Pedros del cuento clásico, cuyos mensajes catastrofistas y llamadas a la acción por repetidas hasta la saciedad carecen de eco alguno entre sus conciudadanos. Nadie cree a la pobre Número 50.
Como decíamos, los paralelismos con El Mensajero del Miedo son clamorosos. El Relojero cumple el mismo papel que el personaje de Laurence Harvey. Ha sido persuadido para que asesine a Número 2, aunque no parece que se haya empleado sobre él el método del lavado de cerebro. Como en la trama original de Richard Condon, una familia se encuentra en el núcleo de la conspiración, padre e hija (en vez de madre e hijo), mientras que Número 6, en su intento de abortar el plan, es la figura equivalente a la del héroe Bennett Marco que encarnaba Frank Sinatra. Número 50, el personaje interpretado por Annette Andre, probablemente la mujer más atractiva que aparece en la serie y a la que, como ocurría con la joven Alison en The Schizoid Man, se la refiere también por su nombre -Monique- representa un trasunto del papel de Janet Leigh en El Mensajero del Miedo. Es decir, el de una mujer florero. Ella es quien acompaña a Número 6 en su intento de desbaratar la conspiración y al mismo tiempo es la receptora de gran parte del dialogo expositivo que el pobre prisionero tiene que declamar durante el episodio. Sin embargo su rol conserva cierto interés. Ella sigue un patrón parecido al de Nadia en The Chimes of Big Ben: Es la dama en apuros, que despierta la caballerosidad de Número 6. Ambas forman parte de los planes de La Villa para utilizar al prisionero, puesto que esa caballerosidad es perfectamente pronosticada. Aún así, existe entre ellas una curiosa diferencia: Mientras que Nadia se negaba a ser llamada por su número, a la pregunta de quién es, Monique responde “I am a number, just like you. Does it matter which?”
En El Mensajero del Miedo los comunistas pretendían usar el magnicidio como forma de obtener el poder mediante la estrategia del “cuanto mejor peor,” tan extendida entre los grupos terroristas. En It’s your funeral, La Villa maneja los principios fundamentales del venerable anciano, quien pretenden que sus conciudadanos despierten con el atentado y se levanten en armas contra la opresión, para acrecentar su control, esperando que unas funestas represalias logren el efecto contrario, es decir, que la población torne su furia contra los jammers, lo que a su vez recuerda poderosamente a la estrategia que emplea Israel contra Hezbolá en los territorios ocupados. Finalmente, el clímax de ambas obras lo conforma una ceremonia política multitudinaria. Hasta aquí lo obvio.

Si quieres te cambio la pila.
Durante los primeros años de la Guerra Fría los norteamericanos necesitaban establecer un plan de defensa ante posibles ataques nucleares soviéticos, pero los sistemas de detección aún eran demasiado rudimentarios. Los sismógrafos eran capaces de detectar una explosión atómica en suelo americano pero no había forma de distinguir los registros que ésta causaba de los de un terremoto. Así que se le encargó a la RAND Corporation que resolviera el problema. Sus expertos concluyeron que el mejor método era emplear una especie de ruleta que determinara la acción a tomar y sus probabilidades cada vez que a la agujita del sismógrafo le diera el Baile de San Vito. Pero la parte importante del plan, y en apariencia la más delirante, era la necesidad de revelar a los rusos todos los detalles concernientes a esa ruleta. Los militares, indignados, rechazaron la idea de plano. Pues bien, algo similar ocurre en este episodio. Porque dada la nula credibilidad de los jammers, para que su plan de asesinato llegue a buen puerto es preciso que todos los detalles sean públicos y conocidos, que no sean escondidos, porque el secreto revelaría su autenticidad. Y hasta se llega a utilizar a Número 6 para exponerlo a la víctima que, como los militares de la historia, no le creerá. Y es aue decir la verdad suele ser una de las mejores formas de no ser creído.
Aparte de todas estas divertidas madejas, el episodio aporta también una interesante exploración de la política interna de La Villa. Para empezar se avanza la sugerente idea de que todos los Números 2 que han aparecido hasta el momento eran predecesores del Número 2 que va a ser cesado de forma tan poco plácida. Ya hemos visto en varias ocasiones que la continuidad de cada nuevo Número 2 pende de un frágil hilo. Un fallo, un desliz incompetente, acarrea como mínimo su destitución, amén de otras, y nunca esclarecidas, consecuencias. El plan de asesinato se origina en el centro mismo de La Villa, que quiere reemplazar a un Número 2 que quizá sepa demasiado y que llega a ser incluso manipulando por sus superiores mediante unas grabaciones en las que aparece Número 6 junto a esos presuntos predecesores que en realidad son meros actores (otro curioso juego de espejos), una forma de manipulación que por cierto recuerda a la que Stalin usaba contra sus colaboradores caídos en desgracia, a los que borraba –literalmente- de periódicos y noticiarios antiguos.


Y es aquí donde es preciso afirmar que reside uno de los principales intereses de It’s your funeral y no uno de sus fallos. Muchos comentadores han calificado de absurda insensatez el plan de hacer volar por los aires a Número 2 durante su ceremonia de jubilación mediante una bomba insertada en un medallón conmemorativo. Pero en nuestro conspiranoico mundo post 11-S resulta fácil encontrar una razón para ello: Su extrema espectacularidad. Como establecía Zizek en Bienvenidos al Desierto de lo Real, los atentados de las Torres Gemelas no pretendían producir un daño material considerable sino un efecto lo más espectacular posible, grandioso, casi plástico. Claro que podrían existir formas mucho más sencillas y eficientes de asesinar a Número 2, pero difícilmente otra causaría tanto impacto sobre la población que ver como su cabeza explota en el momento cumbre de una celebración masiva (“People are gathering. It’ll be very spectacular”, dice el entusiasta joven Número 2 a sus superiores). Y cuanto mayor sea la sacudida mayor será el control que los habitantes de La Villa estarán dispuestos a aceptar, mayor será su entrega a ella. Ese es el objetivo de quien mueve los hilos. Y ese es el mismo razonamiento que ha llevado a muchos a convencerse de que el gobierno norteamericano permitió que ocurrieran Pearl Harbor o el 11-S a sabiendas.
Lo curioso es que de nuevo Número 6 aparezca como un enemigo ante alguno de sus conciudadanos. El relojero le toma como uno de ellos. Lo cierto es que de hecho se comporta como tal. En uno de los momentos más deliciosamente irónicos de la serie, Número 6 corre a ver a Número 2 para revelarle que va a ser asesinado. Su resistencia han quedado totalmente institucionalizada. La Villa le utiliza para sus propósitos, utiliza su forma de oposición y un amplio y exacto conocimiento de su recalcitrante psicología para usarlos contra quienes quieren alcanzar la libertad, incluido él mismo.
Pero lo peor sin duda del episodio, lo que le reduce dentro a lo convencional, es que no aspire a pensar fuera de los límites de la ficción de espías. Como ya ocurría en The Chimes of Big Ben y Free for All, el episodio se abre con la explicación de Número 2 sobre cuál será su subsiguiente plan. Pero al contrario que aquéllas, esta es puro diálogo expositivo, un puro bla bla que además se repetirá en otros momentos del episodio en forma de puro techno-babble o con las frecuentes menciones a algo llamado “Plan Division Q” y que parecen incluidas casi por obligación gremial. Las limitaciones conceptuales de Cramoy también le hacen caer en el uso de conceptos que no solo no volverán a aparecer en la serie sino que además representan su antítesis. El más irritante es el hecho de que se permita a los jammers hacer de las suyas, confiando en que los ciudadanos no les tendrán en cuenta. Esto contrasta fuertemente con la inmediata presión que en otros episodios se ejerce sobre los desviados sociales. En Checkmate por ejemplo, se somete a terapia conductista a La Torre por una infracción muy menor. Esto hace que La Villa parezca más un benigno campo de concentración, en el que se tolera cierta desafección, que la prisión terrible y certera que constituye uno de los elementos más atractivos de la serie. En último lugar vemos que La Villa puede establecer con absoluta exactitud las actividades del prisionero mediante un análisis por ordenador, un ordenador que presuntamente utiliza conceptos cuánticos y que parece conocer todos los parámetros y leyes físicas, lo que lo convierte en una versión mecanizada del Demonio de Laplace. Pero si dispone de esa capacidad predicción, ¿por qué no utilizarla para controlar a Número 6 de forma absoluta?
Estas son parte de las inconsistencias que van lastrando el It’s your funeral, inconsistencias que no tienen que ver con la fractura del tiempo y del espacio, con el surrealismo de otros episodios, sino con un convencionalismo mal llevado. Esto llega a extremos sangrantes en el momento en el que Número 50 y el prisionero se cuelan en la residencia de El Relojero, encuentran el medallón con el explosivo y en vez de robarlo, simplemente exponen los detalles del plan para que el espectador los conozca para acto seguido marcharse por donde han venido. Este es tan solo uno de los múltiples desajustes de un episodio que juega a ser creíble y termina no siéndolo demasiado.

La programadora es Wanda Ventham, Virginia Lake en UFO.
Como mencionábamos al principio, It’s your funeral toma prestado elementos visuales de El Mensajero del Miedo - “La película”. El mitín electoral de este último sirve de clara inspiración para la forma en que se concibe la ceremonia de celebración en el primero. Incluso los cárteles con las caras en blanco y negro del Número 2 entrante y del saliente parecen calcados a los cartéles de los dos candidatos en el film de Frankenheimer. En segundo lugar, el modo en el que Bennett Marco descubre al asesino, mediante una luz, es paralelo al modo en el que numero 6 descubre dónde se ha apostado El Relojero para hacer explotar la bomba.




El episodio nos ofrece un nuevo ejemplo de deliberada confusión entre realidad e imagen que ya se producía en Dance of the Dead, pero sobre todo en A, B, & C , ambos escritos por Anthony Skene. Cuando Número 50 entra en casa de Número 6 nos damos cuenta de que no sólo nosotros, los espectadores, estamos observando cómo abre la puerta y la franquea. La cámara retrocede y vemos al controlador calvo que observa a la muchacha por la pantalla.
Pero sobre todo es el deporte del kosho, que ya había aparecido en Hammer Into Anvil, el elemento más llamativo del episodio. Se trata de un juego en el que dos hombres con bata roja y un casco propio de Hombre Bala de circo, saltan sobre dos camas elásticas y sobre unas pasarelas en la pared, intentando dar un chapuzón a su contrincante en la piscina que ocupa el centro de un campo de juego que no esta contenido en si mismo… sí, es tan extraño como suena. Compruébenlo en estos tres minutos de absurdo sin parangón.
Es imposible encontrarle ningún sentido a esta escena, pues ni entra en lo alegórico ni es parte de una trama. Tampoco parece que pretenda ser graciosa, pese a que las caídas y la torpeza lógica de los saltos repetidos lo sugieran hasta asemejarla a una prueba de Humor Amarillo. ¿Intento fallido de slapstick? ¿Simple relleno? Este es sin duda uno de los momentos más delirantes e inexplicables de la serie. Me deja sin palabras. Solo se me ocurre decir It means what it is.
Carteles y eslóganes: Aunque no tienen un papel muy predominante, hay un par de jugosos textos en el episodio. Uno lo vemos en el puesto de repartidor del Tally Ho! en el que vemos que las encuestas de opinión se distribuyen con un rollo de papel de envoltorio, lo cual pretende darnos una idea de su verdadero valor. ¡Su encuesta lista para llevar, señora! El otro es una nueva andanada al arte moderno: La estatua que se descubre durante la ceremonia de jubilación del Número 2 viejo y que se supone glorifica sus logros consiste tan solo de un bloque de mármol con una placa, “Achievement.”


¿Orden? ¿Qué orden?: En esta ocasión, Número 6 muestra la irritabilidad e incomodidad con su cautiverio típicas de los primeros episodios. Pero también es consciente de que es vigilado constantemente, como se demuestra cuando le dice a Número 50 que no hace falta que se reporte a sus supuestos superiores porque éstos ya han escuchado la conversación que ellos dos han mantenido. Y además deja claro que ya ha sido engañado varias veces con un nuevo refrán -“Many times bitten, forever shy”. Pero no solo eso. La fama de Número 6 entre sus conciudadanos como personaje rebelde, independiente y opuesto a las autoridades parece ya establecida. Número 50 acude a él precisamente por ello. De hecho cuando el prisionero le muestra su escepticismo, precisamente repitiendo la frase “No comment” que ya había hecho suya en el episodio Free for All, ella responde “So much caution in a man like you seems wrong!” Los conspiradores, que también conocen la personalidad extrema de Número 6, le quieren utilizar precisamente como marchamo de falsa autenticidad de su plan. Nosotros también conocemos la naturaleza del prisionero y el episodio juega inteligentemente con ese conocimiento.
Por otro lado, en las grabaciones en las que aparecen los supuestos antecesores de Número 2 vemos que éstos se parecen a Leo McKern, quien aparecía en The Chimes of Big Ben, y a la misteriosa rival de Número 6 en Free for All. Por tanto It’s your funeral se colocaría detrás de ambos episodios. Los modos que utiliza La Villa para minar a Número 6 no son aún demasiado radicales ni invasivos, ni se basan en el lavado de cerebro o las drigas, y por ello el episodio pertenece a la categoría de “planes enrevesados,” típicos del un punto intermedio de la supuesta continuidad prisioneril.
Dime qué Número 2 prefieres y te diré cómo eres: El Número 2 interpretado por Derren Nesbitt es el más joven de todos los que aparecen en la serie. Seguro de si mismo, bromista, encantador, de modales refinados, cara educación, tendencias conservadoras que afloran cuando al saber que los ordenadores se niegan a aclarar la eficiencia de su prognosis responde “¡Y lo siguiente que querrán será crear un sindicato!” Pero este Número 2 es también un arribista autosuficiente dispuesto a conspirar para eliminar a la vieja guardia y que representa el empuje de las nuevas generaciones dispuestas a apartar lo caduco tan propio de los 60.
La apariencia física de Número 2 es un claro guiño al Harry Palmer interpretado por Michael Caine en la tres películas filmadas durante los 60 sobre el agente secreto creado por Len Deighton. Nesbitt , que se había teñido de rubio para interpretar a un oficial de las SS en El Desafío de las Águilas (Brian G. Hutton, 1968) fue convencido por McGoohan para mantener ese color de pelo y con ello el parecido con Palmer. De hecho, la primera aparición de Número 2 en el episodio, recién levantado, en batín, colocándose sus gruesas gafas es casi idéntica a la de Palmer en IPCRESS, el film que abrió la saga.


El detalle: Los momentos más divertidos de It’s your funeral, que los hay, son especialmente sarcásticos. Por ejemplo, en una referencia crítica al Estado del Bienestar, Número 50 expresa su preocupación por el bienestar de los habitantes de La Villa y Número 6 responde cínico, “And welfare is our biggest consumer ítem!” Durante la “Prognosis de actividades” se bromea con la excesiva automatización de los tiempos modernos: La voz en off pretende imitar a la de un ordenador y se muestra confusa a la hora de atribuir razones al aparentemente errático comportamiento del prisionero. Pero sin duda, la más hiriente es la nueva pulla al arte moderno que ocurre cuando Número 6 posa para un retrato que resulta ser abstracto y al verlo responde: “un parecido perfecto.” Pero si se detienen a observar el cuadro verán que está compuesto por cuadrados y círculos, formas geométricas que ya vimos combinadas en el Test de la verdad y en el Test de aptitud, y que en conjunto conforman un muy apropiado símil del difícil encaje de el prisionero en La Villa. Puede que al fin y al cabo el parecido si fuera notable.

La curiosidad: El destino de Número 100, el ayudante del joven Número 2, era mucho más funesto en la versión original del episodio pues terminaba muriendo a manos (sic) de Rover, con el detalle macabro añadido de que el interior del globo blanco se llenaría de sangre. Aunque esta segunda idea se rechazó, la muerte de Número 100 si se llegó a filmar, no siendo finalmente incluida. Sin embargo, en la escena de Arrival en la que Rover hace su primera aparición en la serie, cuando la cámara va a tomar un primer plano del joven de jersey rayado que va a ser víctima de Numero 0, podrán comprobar que se trata en realidad de Número 100, como delata su preciosa americana rosa.

¿Dónde puedo descargar este episodio? Aquí.
Creado con WordPress por eunice szpillman - Elitevisión (cc) 2007 - contacto(en)elitevision.tv
January 17th, 2009 a las 7:05 pm
Estupendo análisis. A mi Harry Palmer si me gusta, por cierto.
Malas noticias, En el blog condiciones adversas anunciaban el martes la muerte de McGoohan. Si no le importa enlazaré sus análisis en mi homenaje.