En el género bélico existe una constante en que los soldados que defienden bandos contrarios pueden llegar a mantener una relación de mutua ayuda, siempre y cuando de ella dependa su supervivencia. UFO esconde, tras su máscara de ciencia-ficción picantona, una historia de guerra contra invasores extraterrestres, y en este campo de batalla nos encontramos en el episodio Survival; al fin y al cabo, no todo va a ser drama y meteoritos, estamos en guerra y todo vale.

Tras un ataque a la base lunar en el que el empleado de SHADO Bill Grant perece, toda investigación apunta a que un ovni ha aterrizado en el satélite sin ser detectado. Una expedición encabezada por el íntimo amigo del asesinado, Paul Foster, inicia su búsqueda bajo órdenes de Straker, que tiene en mente seguir la línea de acción de la nave. Pero todo sale mal cuando desde el cráter, el UFO comienza a disparar a los cuatro exploradores. Tres de ellos consiguen escapar sanos y salvos, pero Foster se tuerce el tobillo y en la caida rompe su radio. Moribundo y con escasa posibilidad de poder contarlo es abandonado hasta que el ocupante de la nave enemiga lo encuentra. Es entonces cuando la balada por la supervivencia toca sus primeras notas, y lo que comienza siendo una pelea entre contrincantes termina convirtiéndose en una colaboración entre dos personas al límite. Desde El lago azul, pasando por Robinson Crusoe hasta Dawn of the Dead el cine de supervivencia nos ha enseñado que la unión es la respuesta, y UFO quiere unirse al lanzamiento de este bello mensaje provida.
Es una cuestión de estadística: entre una población alienígena tan numerosa, alguno amistoso tiene que haber, y no me refiero a E.T., Alf o a Roger de American Dad. Más bien estoy hablando de Willie en V. Fíjense que cuando uno de los malos traiciona a los suyos para servir al bien, resulta ser más que un personaje bueno: es un personaje muy muy bueno. Mi teoría es que cada guionista aspira desde lo más hondo de su corazón a hacer llorar al espectador. Quieren hacernos gemir, revolcarnos en la miseria e injusticia humana y suplicar piedad por el débil. Una de las formas más fáciles de conseguirlo es asesinando a un personaje frágil. La cantidad de lágrima derramada es directamente proporcional a lo genuinamente altruista y generoso que es el asesinado. Es decir, han de morir para recibir el castigo impuesto a haber nacido en el bando equivocado.

El alien, vestido de cuero rojo, salva la vida de Foster en dos ocasiones: la primera, le proporciona oxígeno de su propia reserva, le insufla aire por un tubo de bombona a bombona; es, de algún modo el boca a boca del espacio, o, si dejo volar mi imaginación, la amamantación lunar. A nuestro héroe, al borde de la muerte se le concede una segunda oportunidad, vuelve a nacer a través de su enemigo. En la segunda, el marciano salva a Paul de caer en un precipicio, lo rescata del vacío. La sospecha de su destino nefasto se ven confirmadas en cuanto vemos las los moonmobiles conducidos por personal SHADO.
Pero sería demasiado pedirle a los Anderson que dejaran el argumento ahí, sin involucrarse en el impacto que pertenecer a la organización supone en la vida privada de los personajes, la pareja parece sentir debilidad por incluir dramas personales. En este episodio Foster no pierde solo a su camarada Bill Grant y a su ángel salvador alienígena, sino que a su vuelta a la tierra, su novia le deja. Es un contraste constante en las series, mientras que el mundo está en peligro bajo la terrible amenaza, cuando vemos escenas cotidianas siempre están dotadas de una frivolidad excesiva, incluso forzada. Así, la novia de Foster parece más preocupada por el estado de su peinado que por la seguridad de su pareja.

Survival trata de nuevo la cuestión racial cuando Straker ofrece a Bradley el puesto de mando de la base lunar. La primera reacción de éste último es negarla debido, según afirma, al color de su piel. La contundencia y confianza del comandante reafirman la postura de los creadores en el asunto, no importa el color, lo que importa es el rendimiento del trabajador. En cuanto al sexismo, les damos un suspendido. El comandante no sabe entrar en una habitación en la que haya una mujer sin pedirle una taza de café.
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